INVITACIÓN
Invitaste a mis ojos a tu cuerpo desnudo.
Nada dijiste de mis manos, ni de mis brazos,
Nada, ni una palabra de mis labios,
Ni de mis pantalones, mi pelo, mi camisa.
Y fuiste tan precisa y esmerada
Que al concretar la cita no tuviste reparo
En, por favor, pedirme, que dejara en su estuche
Por una vez las gafas e intentara
Mirar como Dios manda mirar a la belleza.
Visto lo visto, me arranqué los ojos,
Los puse en un paquete bien envuelto,
Le di tu dirección al mensajero,
Y me acosté tranquilo aunque celoso
De aquellas dos pupilas traicioneras
Haciéndose las dueñas de tus besos
Y dejándome a oscuras tanto tiempo.