He vuelto
como un esquife dócilmente hincado
sobre una quilla rota,
dos aguas más allá
del último naufragio.
He regresado
como los mares establecen,
ardiendo sus cadáveres
en la raíz azul de sus derrotas.
He llegado a la tinta de tu cuerpo
como un traje apurado.
¡Mi bestia de amor!
He redimido
todos mis bocas, todas mis cavernas,
por ti,
para saciarme
en tus pezones cálidos, de leche
golosamente sanguinaria.
Sutil
has retocado el paraíso,
lo has desnudado de su vértigo imposible.
Y como desde un flujo hambriento
un volcan se derrumba en su caldera
antes de implosionar,
así tu magma de hembra estalla
en un cauce que amplía fundidas sus orillas,
diseminando un tacto que se enreja en la carne
…tan cercanas a mí sus finas cánulas,
esa fiebre recien madura
que transfiere tu piel
a todos los vestidos.