
Tanto ha abundado tu silencio.
Tanto instante he consumido al desear.
Tanto he errado por el tiempo sin destino.
Que ya no puedo más
Mi ser protesta el dolor de lo vivido.
Mi alma cruje de tanto retornar.
Mi aliento suspira con el día,
y nada me consuela ni me dará la paz;
pero es el dolor que exprime su protesta,
sé cuando la noche termina de asfixiar,
percibo entre las olas profundas de mi mente
que todo va cesar.
Ven ya, el principio llama a la distancia,
la púrpura del viento se encuentra con mi faz,
olvido los caminos y piso en casa ajena
donde vive el amar.
Por favor…
¡Ven ya!