sábado, 11 de febrero de 2012  
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Poemario de Manuel González Vales
Último Mensaje 25-12-2008 04:41:10 por alexander. 0 Respuestas.
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musgoUsuario OffLine Nuevo Miembro Nuevo Miembro Enviar Mensaje Privado Posts:4
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23-10-2008 11:21:37  

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                                    EL ESPESO SENTIR
 
 
                                                                               DE LA VIDA
 
 
 
 
 
 
 
                                                     &160;                             
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
PRÓLOGO
 
 
 
Soy
 
esa palabra prisionera
 
que nunca comprendió su significado,
 
la voz que ha olvidado
 
que del llanto
 
               sólo queda
 
                           una lluviosa nostalgia de sombras.
 
 
Soy
 
el ocaso vencido
 
que recoge mipobreza elemental
 
entre las cenizas esparcidas de mi ser,
 
 
la huella herida del poema,
 
su geometría de sombras,
 
la métrica donde callan sus gritos,
 
los amargos ecos del alma.
 
 
Soy ese poeta estéril
 
que en sus labios
 
esparce semillas que nunca germinan,
 
que en sus heridas rezuma la infección del olvido,
 
acosado aún por el rugido del mundo.
 
 
 
Hago propio el dolor de los demás,
 
la pobre estupidez de estos poemas
 
concebidos desde el amargo silencio,
 
que sabe cómo voy languideciendo
 
sin otra herencia
 
que estos recuerdos engastados ...
 
 
en tantas sombras que sueñan
 
un sueño de lluvia y misericordia.
 
 
 
 
 
EN EL DINTEL DE MI MORADA
 
 
 
Mis raíces despiertan silenciosas,
 
desnudamente huérfanas tras grises latidos
 
 
sobre el fúnebre altar del sueño.
 
 
Brotan ecos de esta nostalgia harapienta
 
sobre la claridad desoladora de estas ruinas.
 
 
Largo funeral
 
                 de lágrimas
 
                               mordidas por el frío ...
 
 
... en la creencia abrazada a la derrota,
 
 
el suicidio
 
            se va grabando
 
                          en el dintel de mi morada.
 
 
 
 
 
 
ATRÁS QUEDAN
 
 
 
Atrás quedan ...
 
las huellas de la devastación,
 
 
la miseria hurgando entre los escombros,
 
tantos cansancios afilados por la angustia.
 
 
 
Sentimientos atesorando muertos,
 
 
cadáveres colgando de un fino hilo
 
entretejiendo brocados silenciosos
 
de ingenuas esperanzas desvaídas
 
 
 
Crudos desahucios,
 
 
sembrando las aceras de ceniza,
 
de abortos traumáticos
 
 
y el corazón destartalado ...
 
 
               navajera certeza que lacera al alma..
 
 
 
 
LA HABITACIÓN
 
 
 
La soledad de la habitación
 
donde se hacinan los días,
 
uno tras otro,
 
              el certificado de su huella.
 
 
 
Allí la vida,
 
socava cada día
 
la mercenaria obstinación de la memoria,
 
la confluencia de sueños,
 
 su desasosiego,
 
las siluetas desdibujadas sobre sus paredes,
 
la incierta caducidad de sus sombras.
 
 
 
De nada sirve exorcizar el lastre
 
que pende del vértigo tentacular mas atroz
 
con que conjuro,
 
                      este tiempo inmisericorde.
 
 
 
Profanado está ...&t;/div>
 
                    el silencioso atrio del alma.
 
 
 
 
 
 
 
NOCHE DE PESADILLA
 
 
 
Rebusco mi estrella entre la escombrada noche
 
vislumbrando los colores del frío,
 
 
a través de mi piel repujada de cicatrices
 
avanza el sombrío escalofrió alado,
 
el dolorido humo de una noche velada.
 
 
Me amedrenta
 
 el desafinado sonido de los nervios
 
en la erizada ansiedad de esta pesadilla,
 
 
y mi deseo se desvanece ...
 
 
                           entre la enfermiza luz,
 
 
 bajo los párpados de la noche
 
en un precario asilo fronterizo.
 
 
 
 
 
 
POR QUÉ DESPERTARÍA
 
 
 
Arde la memoria
 
             crucificada sobre el silencio,
 
perdida entre la vieja niebla
 
de este tiempo martirizado.
 
 
Seré el fantasma que mi propia mano
 
escribe en forma de palabra,
 
                            el poema retorcido sobre la carne.
 
 
Maldigo la existencia de esta lluvia ácida
 
vagando entre los labios del poema,
 
de este día carcomido por el orín.
 
 
Por qué despertaría ...
 
 del coma de ese día suicidado,
 
entre ángeles con batas blancas y verdes, revoloteando
 
a los pies del verso reptante.
 
 
 
Me odio y me amo ...
 
            en cada palmo de la lápida,
 
                           donde se grabara mi ausencia.
 
 
 
 
 
 
 
 
VIDA
 
 
 
Hace falta morir
 
para no sentir
 
                         los clavos
 
de esta sarmentosa oscuridad.
 
 
No quiero perderme
 
en el fondo de mis pies
 
donde el absurdo camina
 
sobre ese pus anidado
 
en mi alma ...
<
 
fría infección desgarradora.
 
 
 
Desciendo de mi cruz
 
sabiendo que he olvidado algo ...
 
 
                                   el miedo al suicidio.
 
 
 
 
 
SENTIMIENTOS VACÍOS
 
 
 
Azotados sentimientos
 
vestidos de vestigios,
 
naufragando en la demacrada página,
 
dándose la mano
 
entre moribundas y desangeladas palabras.
 
 
Mellados sentimientos
 
de innumerables bofetadas huesudas
 
sobre la piel del sueño,
 
 
cabalgata hedionda ...
 
mostrando su pálido culo desnudo
 
a la devoradora nada en la que transitan.
 
 
 
 
 
 
 
ATARÉ
 
 
 
Se cuartearon mis labios
 
de tanto sangrar palabras,
 
quebrando su pan copulatorio.
 
 
Perdí el tacto de palpar tanta ausencia,
 
de sentir póstumas caricias.
 
 
Como un ángel derribado caí sobre el pretérito
 
y se quiso perpetuar
 
                             ese furtivo flujo hipotecario.
 
 
Poblado estoy
 
                           de frutales despojos,
 
desechos
 
     &am;#160;           en los que se alimentan mis hambres.
 
 
Aún así,
 
ataré ...
 
 
              bandadas de pajarillos a mis sueños.
 
 
 
 
 
 
 
TRISTES RELIQUIAS
 
 
 
Lastimosas reliquias
 
que atesoramos innecesariamente
 
como un festín anémico de esperanzas,
 
 
la indiferencia con que los anhelos se trasmutan
 
arrastrando su pesado bagaje
 
                                       entre la verdad
 
del efímero humo desvivido.
 
 
 
 
¿Qué hálitome estremece en su simiente?
 
 
¿Qué siembra susurrará un grano sosegado?
 
 
sobre esta boca llena de tristeza.
 
 
 
 
 
 
MÁS ALLÁ
 
( I )
 
 
Más allá, de donde
 
lamo día a día la palabra,
 
 
despierto
 
encerrado en un cadáver,
 
justo, bajo una lápida
 
que solloza.
 
 
( Recuerdo que fui humano,
 
 sé que estuve vivo,
 
 déjame ahora
 
 déjame olvidar.)
 
 
Más allá, donde
 
ni siquiera importa ya el dolor ...
 
 
acaricio el sueño
 
sin abrirlo,
 
con una llave
 
              de dedos marchitos.
 
 
 
 
 
 
( II )
 
 
 
Te marchaste al amanecer
 
desde el fondo de esta lucha fratricida
 
dejándome sin mí
 
                   sobre el lecho de piedra,
 
 
amordazado
 
            en medio de la soledad de las palabras,
 
en la tierna desesperación
 
que el tiempo me otorga,
 
 
suplicando desde el fondo
 
algún hilo conductor
 
que me una a la vida,
 
 
que reflote los sueños
 
                  que duermen en la Morgue.
 
 
 
 
 
 
( III )
 
 
 
Bajo mi piel yace un hombre
 
arrastrándose al fondo del escalofrío,
 
en el límite atroz ...
 
 
donde vagamente es un recuerdo inútil
 
alimentado
 
        por su propia desesperación,
 
                   por el barro de la vida.
 
 
Un hombre,
 
                    más allá, donde
 
el tiempo anudado con cordones negros
 
pasea traje de muerto,
 
 
donde no viv con los recuerdos,
 
malvive
 
              con lo que no puede olvidar.
 
 
Más allá,
 
en esa íntima madriguera
 
donde las pérdidas trazan su metralla
 
 
despierta la palabra herida.
 
 
 
 
 
 
( IV )
 
 
 
Para seguir
 
he dejado mi piel desmadejada
 
en el costurero de la vida,
 
tras tantas palabras abrochadas
 
al corazón ...
 
                de tantas bandadas de sueños
 
                                       preñados de polillas.
  
Más allá
 
crece el poema reptando
 
como una enredadera en suelo hostil
 
como si buscase el corazón de la tiniebla,
 
el sufrimiento en la página más atroz.
 
 
Pero sé,
 
que las palomas agonizan dentro de mis lágrimas
 
donde algún día un inocente arco iris desbordará un niño,
 
que habitará en mí ...
 
                               desde el sueño.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
OSCURIDAD
 
 
 
Aquí en la oscuridad
 
                   <               tengo miedo
 
el agua de los ojos tiembla,
 
ante mí
 
             un abismo que grita,
 
 
la ciénaga espesa
 
comiendo mis pies,
 
 
solo mis ojos en la superficie
 
y voz
 
           para gritar lodo,
 
 
el alma perdida en tormenta,
 
 
los gritos del mar
 
                             cállalos
 
 
y te miran cuencos vacíos.
 
 
 
¿ Ya no recuerdas
 
                              lo que el mar deja en la orilla?
 
 
 
 
 
 
Manadas de sombras flotando
 
sobre la piel acuosa
 
                                 y arrugada del horizonte,
 
 
lenguas de sal
 
                         lamiendo las huellas,
 
 
algas brotando
 
                          en rocas agrietadas.
 
 
En la inmensidad
 
                             enormes y blancas olas ...
 
 
 
 
 
¿ Ya no recuerdas
 
          amp;#160;                   lo que el mar deja en la orilla?
 
 
 
 
 
 
Ásperos arrecifes,
 
 
espuma,
 
 
llena de lamentos
 
               como algas,
 
                                   alargados,
 
 
trozos carcomidos
 
sentimientos enarenados,
 
 
tantos desengaños
 
                              en su inquietante rompiente.
 
 
 
 
 
¿Ya no recuerdas
 

           <                 lo que el mar deja en la orilla?

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