sábado, 11 de febrero de 2012  
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LA INTIMIDAD DE LA PIEL Manue
Último Mensaje 26-02-2009 08:11:54 por Julio González Alonso. 0 Respuestas.
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24-10-2008 02:22:46  

 

 
                 LA INTIMIDAD DE LA PIEL    ( I )
 
 
 
 
 
 
                                      Sé ...
 
     
                                      que aún vivo
 
                                      porque me nombras,
 
 
                                      en esos instantes
 
                                                         sin limites.
&am;#160;
 
 
2
 
 
 
 
I
 
 
 
Qué palabras tan bellas,
 
me dijiste con la mirada,
 
 
qué silencios enmudecieron mis labios.
 
 
 
¿Por qué siento cuando callas,
 
 tus palabras sin sonido ...
 
                                arbolarme los sentidos?
 
 
 
Y supe que sabias,
 
cómo resumir ...
 
         toda la miel del mundo.
 
 
 
 
 
 
 
3
 
      II
 
 
 
Cuando compartes tu cómplice silencio
 
sobre la extensión de las sábanas,
 
en tu mirada veo la desnudez
 
que delata,
 
al que gustosamente va a ser vencido,
 
al humilde devoto de tu cuerpo.
 
 
 
En esa tímida intimidad
 
vivida sin prisa,
 
casi sin hacerse notar ...
 
 
me quedé dormido
 
en brazos de ese sueño.
 
 
 
Porque nada me importa perderme en él,
 
si en cada amanecer ...
 
 
                         aparecen tus labios.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
4
 
 
 
 
      III
 
 
 
Porque también he sentido,
 
 
desnudas sábanas tapando
 
ardientes sueños plagados de manos
 
y volcánicas palabras arrullando las orejas
 
y ante todo ...
 
 
tu presencia,
 
 
tan transitable,
 
 
          que me doy por perdido
 
                    cada vez que abres mis sábanas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
5
 
 
 
     IV
 
 
 
Quizá fue aquel temblor litúrgico
 
que se ciñó a mi cuerpo,
 
ante el tacto humedecido de tus dedos.
 
 
 
Tenerte así,
 
a mi lado,
 
tú cercanía despoblando mis dudas
 
ralentizando ese instante supremo
 
de cuerpos rozándose,
 
 
detenerse en los bordes crepusculares de tu cuerpo
 
y descubrir ...
 
 
ese inédito saber
 
entre la serenidad de tus pechos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
6
 
 
 
 
V 
 
 
A veces recuerdo ...
 
 
ese leve parpadeo musical
 
con que decorábamos las primeras caricias,
 
 
en ese escenario de siluetas,
 
buscándose ...
 
 
esa forma de sentirse,
 
 
de llenar nuestros buzones
 
de letreros luminosos,
 
 
tan visibles ...
 
 
como tus labios
 
tendidos sobre los míos.
 
 
 
Amarse ...
 
         bajo el primer bostezo de la luna.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
7
 
 
 
 
VI
 
 
 
Bella es...
 
 
esta sensación de semáforos abiertos
 
                        abrazando la solitaria mansedumbre de tu piel,
 
 
de húmedas páginas abriéndose
 
entre el calor de tus muslos.
 
 
 
Pero más que nada,
 
 
agradezco ese abordaje pirata
 
con que aceptas mi rendición incondicional
 
para derrocharme por entero a tu lado,
 
 
sentir cómo tiemblan los minutos,
 
con la misma impaciencia
 
de un bebé buscando pecho,
 
 
 
mientras esparces
 
                   esa larga cabellera de nubes
 
                                        sobre la intimidad del abrazo.
≈#160;
 
 
 
 
8
 
 
 
 
      VII
 
 
 
La luz en celo de tu mirada
 
me abraza en noches como esta
 
en que agradezco el calor de tu cuerpo.
 
 
 
Pero sobre todo ...
 
 
el asedio al que me tienen sometido
 
                                                               tus labios.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
9
 
 
 
 
      VIII
 
 
 
Mi mirada necesita
 
todo lo que duerme bajo tus párpados,
 
 
 
por eso ...
 
 
mis ojos vagan por tu cuerpo
 
buscando estacionamiento.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
10
 
 
 
 
      IX
 
 
 
Esa parte de ti
 
que tiembla como un pajarillo
 
cuando mis palabras enfundan el pijama
 
y se despiertan tras tu oreja,
 
 
cuando desesperadamente recorro tu desnudez
 
con el impudor de mis ojos lascivos,
 
 
cuando esos pechos respiran
 
el aire de mis labios.
 
 
 
Esa parte ...
 
 
que no cede ni un palmo de terreno
 
ante la invasión de mis manos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
11
 
 
 
 
X
 
 
 
A veces siento ese extraño placer
 
deslizarse con la fragilidad de una pluma
 
sobre el tiempo dibujado en tu lápiz de labios,
 
 
donde solamente pasa la vida
 
como la pólvora entre tus labios,
 
 
el carmín desnudo que vivimos
 
temblando sobre ese íntimo rumor, que no cesa,
 
matando la soledad en cada esquina,
 
buscando amanecer entrelazados
 
y llenar las sábanas de amor.
 
 
 
Ahí esta,
 
 
tu mirada
 
tiernamente perversa,
 
viendo crecer la hierba del silencio,
 
 
mientras esparces tus cabellos por mis ingles.
 
 
 
 
 
 
 
12
 
 
 
 
XI
 
 
 
Ayer ...
 
 
te buscaba el pulso de mi mano
 
y un frío extraño se adueñó
 
del papel en blanco.
 
 
 
Sabes que te amo con las luces encendidas,
 
que sin ti se apagan
 
las fechas de mis días.
 
 
 
Sabes que he de saber que existes
 
en ese espacio...
 
que distancia cada palabra,
 
cada beso.
 
 
 
Sabes que ya nada me queda
 
que no viva rendido a este sentir
 
y se que soy solamente tuyo
 
cuando cierro los ojos al quedarme dormido.
 
 
 
 
 
 
13
 
 
 
 
      XII
 
 
Contigo,
 
 
cada momento cobra nuevo sentido,
 
en ese afán tan navegable
 
que despliegan tus labios
 
mimosamente encuadernados.
 
 
Contigo,
 
 
mi inquieta mirada
 
llena de nadadores,
 
necesita la belleza de ese templo
 
de césped interminable
 
lleno de humedades,
 
sienta plaza en tu cuerpo.
 
 
Contigo,
 
 
vivo y sueño despierto,
 
el deseo
 
          a reclamarte todo el tiempo del mundo.
 
 
 
 
 
 
 
14
 
 
 
 
XIII
 
 
 
Esa manía de cerrar los ojos para verte mejor
 
o de abrirlos para soñarte,
 
 
de escribir palabras que huelan a ti
 
que paseen sus tibias silabas por tu piel,
 
 
que midan el ritmo exacto de tus pulsaciones,
 
de tus latidos,
 
 
que puedan amanecerte
 
                             o inventarte mil sueños,
 
 
 
y si lo vieras oportuno ...
 
 
se hagan voz
 
          sobre esta mudez compartida.
 
 
 
 
Algún día
 
      escribiré tu nombre,
 
              en el infinito de una página en blanco.
 
 
 
 
 
 
15
 
 
 
 
XIV
 
 
 
Me llea tu voz templada
 
entre este aire desnudo,
 
 
adormecido,
 
 
recorriendo las desiertas bóvedas
 
de mi silencio,
 
 
el vacío de mis papeles hambrientos.
 
 
 
Envuelta,
 
en palabras que solo yo entiendo
 
se posa sobre mis orejas,
 
 
después,
 
se desliza
 
lentamente,
 
 
dentro de mi.
 
 
 
 
                                 &160;    ( ... no la acaricio
 
                                                     por miedo a herirle las alas. )
 
 
 
16
 
 
 
 
XV
 
 
 
Es tu desnudo ...
 
 
el que me hace palidecer
 
ante tu mirada anacarada,
 
 
son esos labios de tráfico lento
 
que abrieron sus maletas
 
para dejarme sus primaveras
 
colgadas de mi corazón en paro.
 
 
 
Es tu desnudo ...
 
 
un baile de sorpresas,
 
un bello recurso de hojas tibias
 
envolvindo tu navegable silueta,
 
 
derramando el azul entero
 
                                en mis adentros.
 
 
 
Es tu desnudo ...
 
 
el que hay bajo tu vestido
 
donde un ramo de flores arde.
 
 
17
 
 
 
      XVI
 
 
 
Tal vez no recordarás,
 
aquellos imprecisos gestos
 
con que arrullabas tales palabras,
 
casi, hasta musicaban el aire
 
que tus labios despedían,
 
 
incluso parecías bella
 
tras la sombra de un vaso,
 
( y pensar ...
que tantas noches te he deseado,)
 
aquel impudor con que movías los labios
 
tras mi oreja,
 
cuando hablabas en no se que idioma,
 
 
el rastro de saliva qué ibas dejando
 
tras peligrosos latidos
 
en aquel oscuro portal.
 
 
Pero sucedió ...
 
el reloj soltó amarras
 
ante tu pulso atrevido
 
y se desbocó ...
 
 
ante la forma que tienes de bajarte las bragas,
 
de abrir la cremallera del deseo.                                                18
 
 
 
XVII
 
 
Con tus caricias
 
me hiciste brillar,
 
en todo mi esplendor,
 
 
hiciste burbujas de silencio
 
lt;div style="margin: 0cm 0cm 0pt 72pt">sobre mi cuerpo almidonado,
 
 
en todas mis rutas estabas,
 
mimándome
 
sobre las cuerdas del arco iris,
 
 
perpetuaste el tiempo
 
en la llama exacta,
 
 
sé que adoré unas cuantas palabras,
 
no las pronuncié,
 
las dejé mecerse,
 
mudas
 
sobre tus orejas,
 
rozarse,
 
flotar sin timón ...
 
.
y alzaron sus velas sobre tu piel.
 
 
Se adivinaron
 
al despuntar el alba.                                                                   19
 
 
 
XVIII 
   
 
TU,
 
Que esta noche me has consolado,
 
bebí en tu copa la ebriedad de esas horas,
 
manaron sueños sobre tu ceñida piel,
 
pulsé la lira que me ofrendabas
 
y tus susurros encelados
 
estremecían el barro que tus manos iban modelando,
 
 
la luz parecía brotarte
 
de tu cuerpo mismo,
 
como un resplandor desnudo
 
sobre la fragilidad de mi piel,
 
 
nuestros cuerpos se deslizaban entre si
 
como voraces cataratas al rumor de la vida,
 
quemando cada palmo de soledad,
 
 
acariciaste mi cuello, mi alma,
 
me arrullaste entre tus pechos,
 
después ...
 
 
abriste las manos.
 
 
                     ¡∓#160;cuántos pájaros sueltos ... ¡
 
 
20
 
 
 
XIX
 
 
 
No es posible,
 
ni siquiera podía imaginarlo...
 
 
que de repente el tiempo se durmiera
 
en mi mirada
 
 
a través de la cortina
 
te observaba,
 
desde los ojos grandes del asombro,
 
 
tu hermoso cuerpo.
 
 
 
Creo que quedé como idiotizado,
 
 
el agua peregrina de tus manos
 
recorriendo la inmensa geografía
 
de tu plenitud,
 
 
tu sonrisa de luz recién cortada,
 
 
mirándome.
 
<
 
 
 
 
 
 
21
 
 
 
XX
 
 
 
Espejabas luz virginal
 
entre el frescor de esos dorados muslos,
 
joven plenitud del sol, de la vida,
 
piernas sabrosas, largas y florales,
 
espléndido y maravilloso culo prieto,
 
 
fulgura en tu piel ese oro melado,
 
la suavidad de luna en tus pechos
 
y el fulgor de flores iridiscentes
 
entre tu ondulado cabello marino,
 
 
hueles a mar y algas femeninas,
 
 
tus párpados abren sus ojos límpidos,
 
 
tu piel como seda amorosísima
 
incendiada de soles,
 
por donde mis manos aletean de silente deseo.
 
  
 
¿ dónde esta el amor?
 
dorado placer de contemplarte.
 
 
 
 
 
22
 
 
 
 
 
 
 
Desnuda como estabas
 
en el centro de la habitación,
 
inundándola de luz y belleza,
 
con el fulgor de una diosa ruborizada
 
de mitos y leyendas,
 
sin edad ni tiempo,
 
tanta sensualidad bajo ese aura angelical,
 
 
 
¿ dónde esta el amor?
 
dorado placer de contemplarte.
 
 
 
 
La belleza
 
            sacraliza la vida.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
23
 
 
 
XXI
 
 
 
 
El tiempo goteaba...
 
 
al rítmico palpitar
 
de dos voraces cuerpos, entregados,
 
 
las lenguas dibujaban un mudo idioma,
 
 
sobre la piel enardecida
 
se instaló un cimbreante rumor
 
de labios compartidos,
 
de húmedas rendiciones
 
inundando las alcobas de nuestras vidas.
 
 
 
Después,
 
abandonamos nuestro ardor
 
en brazos del sueño,
 
en el sosiego
 
         que nuestros cuerpos cumplidos despiden.
 
 
 
El tiempo ...
 
           se dormía a tus pies.
 
 
 
 
24
 
 
 
XXII
 
 
Al amanecer,
 
 
después de recorrer exhaustivamente el deseo
 
que puebla nuestra carne,
 
 
su lenguaje
 
de fragantes estaciones,
 
 
de muchedumbres dormidas,
 
 
después de abrasarnos
 
en la hoguera del latido ...
 
∓#160;
 
Al mirarnos,
 
 supimos
 
de esas horas prodigiosas,
 
 
de ese ardor incontenido
 
que se nos fue de las manos
 
provocando un gran incendio,
 
 
sus restos ...
 
se encargaron de cubrirlos las sabanas
 
                        al despuntar los primeros rayos de luz.
 
 
 
25
 
 
 
XXIII
 
 
 
Tú,
 
 
mi hermosa
 
tentación,
 
 
 
soy,
 
 
ciega enredadera
 
trepándote ...
 
 
 
ese latir verde
 
         que te respira.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
26
 
 
 
XXIV
 
 
Todo este tiempo
 
evocando inútiles pasajes,
 
sin apercibir ...
 
que bellamente me esperabas
 
desde mi incertidumbre,
 
 
( ajeno,
      a tu propio silencio, )
 
 
brillando tú,
 
en esos días olvidadizos
 
tan propios de mi.
 
 
Ahora sé,
 
de esa ilusión tuya,
 
 
me esperabas ...
 
igual que se espera a los trenes,
 
 
en tus manos la esperanza se estacionó
 
y en sus andenes comprendí ...
 
 
la sensación de estar
 
                            frente a tu mirada.
 
 
 
 
27
 
 
 
                       XXV
 
 
 
Fuiste la realidad que nunca busqué
 
que el azar tuvo a bien regalarme,
 
 
esa belleza imprevista ...
 
 
concierto de acordes de un hermoso cuerpo
 
que fue solamente mío, una noche.
 
 
 
Vestiste de suave música
 
mis labios,
 
los llenaste del sentir de l vida,
 
 
dejaste abrazado mi sueño
 
a aquel breve parpadeo
 
                cuando los primeros rayos de luz
 
                                     despertaron tus ojos...
 
 
 
llenándome de eternidad.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
28
 
 
 
 
 
 
 
Ahora, en la mañana,
 
huele a primavera,
 
guarda estos pétalos de rosa
 
robados en el jardín del hotel
 
en tu libro mas amado
 
antes de que se marchiten,
 
como recuerdo de esta efímera felicidad.
 
 
 
( No fueron breves,
 
   la hermosura de esas horas,
 
   ni escasa la dicha de esa fortuna ...
 
   que hoy escribo.
 
 
   La belleza carece de tiempo
 
   y su fugaz reinado, será eterno.
 
 
                 Acepto la gloria
 
                                                         de saber que lo he vivido.)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
29
 
 
 
      XXVI
 
 
 
Nos sentíamos tan lejos del mundo,
 
absortos ...
 
en la ilusión que íbamos sembrando
 
y que estaba en el brillo de nuestra mirada.
 
 
Nos sentamos al borde de la acera
 
frente a los Jardines de la Reina,
 
 
envuelta en blancura como estabas,
 
 
la belleza de esa imagen
 
unida a la frescura de tu juventud.
 
 
Un regalo de los dioses, me dije.
 
 
Mas, de pronto,
 
saltas ...
 
con la graciosidad de una gacela
 
sobre la hierba del jardín,
 
 
tus manos forman un ramo de flores,
 
que en mi mano depositas,
 
sonriendo ...
 
meciendo un dulce sueño en la mirada.
 
 
30
 
 
 
 
 
 
 
Cómo expresar la hermosura de ese momento ...
 
 
 
la gracia de tu cuerpo sobre la hierba recogiendo flores,
 
el pequeño milagro
 
 
                           que depositaste en mis manos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
31
 
 
 
XXVII      (Amor prohibido)
 
 
Sabemos del tiempo que se nos agota,
 
 
la tibieza de esos furtivos momentos,
 
la gracia de tu cuerpo tendido
 
sobre la claridad de las sábanas,
 
 
la luz de tus pechos
 
dormida junto a mí,
 
meciendo
 
         el atrevido pulso
 
                            del tiempo.
 
 
 
Y de repente ...
 
               te levantas,
 
 
con esa suntuosidad,
 
                 con esa gracia de movimiento,
 
te asomas a la ventana
 
cierras los ojos y suspiras ...
 
 
la luz penetra
 
         dibujando tu hermosa silueta
 
                                             en mi retina,
 
 
 
32
 
 
 
 
 
 
 
 
tu cuerpo dentro de esa pequeña camiseta,
 
la espléndida redondez de esas nalgas,
 
el delirio trazado sobre esas perfectas curvas,
 
 
brillando en la penumbra.
 
 
 
 
                        Siento la vida
 
 a través de tus ojos
 
cuando me miras,
 
cuando ahondas en mi silencio
 
y lo llenas de ternura ...
 
 
 
 
( y cerramos los ojos
 
 porque teníamos miedo,
 
 
            de sobra sabemos...
 
                                   nuestra condena. )
 
 
 
 
 
 
 
 
 
33
 
 
 
      XXVIII
 
 
En silencio permanece el rumor del agua,
 
la gracia de las hojas
 
                flotando en la mudez del aire.
 
 
Tu rostro,
 
                el que realmente busco
 
recostado sobre el alba de mi hombro,
 
 
el clamor...
 
de esa calma verdadera
 
que tus manos despiden sobre mi piel.
 
 
Sepultados dejaste mis demonios,
 
reconquistaste mis días
 
       <          de entre las sombras,
 
 
lavando mi desnudez
 
bajo la fuente más profunda
 
de tu esencia.
 
 
 
Floreciste ...
 
cual rosa silvestre
 
                entre mis espinas.
 
 
 
34
 
 
 
      XXIX
 
 
 
Sabes que hemos sido extraños
 
tras ese temor y sus cicatrices,
 
dentro de ese enredado tiempo
 
de días sin sentido,
 
 
de sentir el plumaje de tu voz
 
como un deseo azulado,
 
prendido sobre la solapa del miedo,
 
 
y ya no es la costubre
 
de rozarte con la mirada
 
o de campanas anunciando
 
solitarios saldos de sueños cansados.
 
 
Después de todo,
 
difícil es
 
dudar de tu existencia,
 
 
con esta herida abierta
 
incapaz de poner las fechas en su sitio
 
y esa lágrima extraña ...
 
 
de lo que pudo haber sido
 
y no fue.
 
35
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   LA INTIMIDAD DE LA PIEL   ( II )
 
 
 
 
 
 
                    El tiempo ...
 
                    ni murmura,
 
 
                    ni despierta al silencio,
 
 
 
                    cuando el silencio duele ...
 
                                                                   de párpados adentro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 I
 
 
 
 Muéstrame la topografía del alma
 
 donde el frío hendió su estela de escarcha
 
 y el tiempo grabó sus hirientes pérdidas
 
 con la ceniza
 
               de la apagada lumbre vivida,
 
 
 ese exiguo fardo mellado
 
                        en el devenir del sueño.
 
 
 
   Si pudiese sentir el verbo,
 
   recogerme en ese silencio de luz almendrada ...
 
 
 
   al menos podría dormir
 
                              bajo tus párpados.
 
 
 
 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
II
 
 
 
Tu cuerpo es un ramo de rosas,
 
de avenidas cálidas,
 
de anuncios luminosos,
 
 
latidos de orquídeas ...
 
 
 
Tus labios abuhardillados que tanto amé,
 
 
¿por qué tuve frío?. Y la copa quebró
 
en el abrazo de la noche ajazminada.
 
 
 
Con temblorosa mano deshilé el estampado de tu mirada
 
sin despertar el sueño dorado de su vaina,
 
ni desrizar las pestañas
 
donde los barcos zarpan en encendidas nubes
 
en bocanadas de aire sigiloso,
 
con la sonrisa de ese rumor de pétalos
 
en los pasillos del corazón,
 
besando las temblorosas lágrimas de un adiós
 
pasajeras varadas sobre la cálida piel.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Por qué el desamor telefonea
 
a la sombra de una ginebra
 
y el cigarro se consume entre los vaivenes
 
de un tren que no se detendrá...
 
 
 
temblarán mis manos sobre los escaparates del recuerdo ...
 
 
 
reventarán mis venas,
 
                            allí donde bulle la vida...
 
 
cuando se acerque chorreando de estrellas,
 
tu ausencia,
 
 
y su sigiloso perfume
 
                             se pierda
 
                                     en algún pañuelo
 
                                              de lluvia sombría.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     III      ( náufrago )
 
 
Cuando sientes el delincuente frió
 
de unos labios
 
firmando la factura del engaño,
 
 
el verso innecesario de una mirada
 
que certifica una defunción.
 
 
 
Es entonces ...
 
 
 
Cuando el dolor se conjura en la intimidad,
 
se apoya en el hombro más débil,
 
 
ese que lleva en su mano
 
                         la botella de náufrago.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
IV        ( lo realmente terrible )
 
 
 
Sin apenas contenernos dentro de la mirada,
 
sabemos nuestra condena,
 
 
 
lo realmente terrible
 
no es la soledad de las paredes,
 
el luto silencioso de los andenes,
 
los trenes que no supimos llegar a tiempo,
 
los que perdimos ...
 
           esperando un mejor destino.
 
 
 
Lo realmente terrible,
 
es que sólo pueda sentir la vida
 
                                       a través de tus ojos.
 
 
 
Ni siquiera el dolor importa ya.
 
 
 
El llanto rompe los odres de la noche,
 
la luz de caricias, enterradas bajo las sábanas,
                           la ausencia que tu silueta dejó,
 
por donde me asomo para buscarte
 
y al fondo
 
               nunca te encuentro.
 
 
 
 
 
 
 
 
Lo realmente terrible,
 
son las fronteras que trazan tus labios,
 
el silencio hundido en mi carne
 
como un puñal
 
                en mis sueños de esperanza.
 
 
 
Ni siquiera el dolor importa ya.
 
 
 
Lo realmente terrible,
 
es que sólo pueda sentir la vida
 
                                  
                                         a través de tus ojos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
V            ( el amor duele )
 
 
 
No dejé de inventar motivos,
 
para al menos
 
seguir vivo.
 
 
.
Solo quiero respirar ...
 
 
 
Si las culpas muerden
 
volveré a sangrar.
  
 
Nunca quise llegar a ninguna parte,
 
aunque nunca dejé de correr,
 
 
nunca busqué
 
               respuestas a cada latido.
 
 
 
Me di cuenta del amor ...
 
                                           porque dolía.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
   VI        ( la pérdida )
 
 
(Solitario luto de la carne,
 
bajo esas alas inciertas
                       que enuelven los sueños,
 
bajo sabanas de maleza
                            que el tiempo depositó.)
 
 
 
Solo me queda gritar
 
al vacío de la mirada
 
cuando ya nada me quede.
 
 
 
Solo quiero respirar
 
bajo cualquier latido.
 
 
 
Si las lágrimas pesan
 
aprenderé a nadar.
 
 
Supe del sabor de la sangre...
 
 
porque siempre cae
 
                       del mismo lado
 
                                        la derrota.
 
 
 
Quien realmente sabe de amor
&l;div style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt">               
                                   es quien ha perdido.
 
 
 
 
 
   VII      ( la espera, a SONIA )
 
 
A cuántos trenes diste paso
 
sin ver estacionarse el de tu vida,
 
 
cuántos pretendiste como tales
 
y ni siquiera se dignaron a parar,
 
tratando de retener su perfil
 
la caricia exacta de su mano,
 
 
la luz de esos sueños alados, esbeltos
 
que meces bajo tus párpados ...
 
 
y ahora cansada
 
                   sentada sobre el andén,
 
                      tus ojos dibujan tantas esperas ...
 
<div style="margin: 0cm 0cm 0pt 63pt"> 
en tus ojos de mujer
 
                   se asoma una niña, sola, desorientada,
 
 
abocada a una búsqueda.
 
 
 
Y así pasa el tiempo, la vida ...
 
esa que,
              largamente,
 
                      te va diciendo adiós.
 
 
 
 
 
 
 
     VIII
 
 
 
Las hojas húmedas del deseo
 
colgadas de los alerones del sueño,
 
 
tanto me recuerdan tus muslos,
 
 
aquel juego de náufragos avituallándose
 
de la misma brillante saliva.
 
 
 
Pero sé ...
 
 
que esta desoladora herida
 
no se cerrará entre tus labios,
 
va vertiendo su sangre en el camino,
 
en el sueño ...
 
 
           al que nunca llegaremos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
IX
 
 
 
Extraño ese perfil tan cotidiano ...
 
 
 
Como desdoblar del tiempo,
 
la silueta que dibuja tu ausencia.
 
 
 
Sentir ...
 
 
la gélida piel del recuerdo
 
y no poder esperarte nunca.
 
 
 
Construí con frenesí
 
una gran mansión almidonada de sueños,
 
 
 
y a lo largo de sus blancas paredes,    
 
                                                          te lloré.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
X
 
 
<b> 
                        La nada impalpable donde habitas,
 
ausencia sonámbula del recuerdo.
 
 
 
Ando solo,
 
 
sobre la sombra
 
que tu huella dejó
 
                   sobre mi almohada.
 
 
 
Es tan sordo el silencio
 
                           cuando callas ...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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XI
 
 
Habitamos esta ambigua transparencia
 
donde el destino inflexible
 
 se viste de ausencia.
 
 
El tiempo va desgrumando los restos,
 
que lo no vivido deja,
 
y en el crepitar de la noche desvivida,
 
en el cerco de ese rastro indeleble,
 
 
no existe la piedad ...
 
 
los días corren cimbreantes
 
 sobre la asentada tierra,
 
 
el miedo y el dolor callan sordos.
 
 
 
 
Mis versos acarician tu corazón
 
y te visten por dentro,
 
 
 
ni tu silencio podrá callar,
 
el hueco en ti ...
 
                             donde habito.
 
 
 
 
 
 
 
 
     XII       ( olvidarte )
 
 
 
Siento,
 
de nuevo
 
esa suave porcelana
 
de tus besos,
 
 
 
colgados sobre tantas palabras ...
 
 
 
que ya no me caben en el puño cerrado
 
sobre tu recuerdo,
 
 
aunque a veces percibo
 
ese suave latido,
 
tras amontonados silencios
 
e invento carencias
 
para eludir el final.
 
 
 
Difícil es ...
 
por cierto,
 
 
           olvidarte.
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