Esa Luna
brillante, blanca,
indeferente a la oscuridad de Universo.
Solo yo la miro,
la toco con mis ojos
y ella cierra sus ojos,
luego mira a todo el mundo
como alejandose, evasiva, serena
con cierta ironia.
Yo la sigo,
al oido le digo
que la quiero,
que la amo.
Blanca , tejida de marmol,
extremadamente blanca
rodeada por su aura violeta.
Y ella me atrae
con su cuerpo cosmico
hacia su pecho para dormir
y sentirme amado.