En el blanco umbral de los sueños
se mecen las caracolas sobre el neón y las quimeras.
Los sueños no se acaban de repente,
esta vez el cronómetro dijo ¡¡basta!!.
Sobre las nubes una batalla
de versos, palabras y cenizas,
a veces también cenizas,
y miradas hondas, penetrantes,
clavadas a través de la gramática
ondean sus acentos y sus símbolo
y a la vez cultivan, como no, rosas blancas
rojas y rosas rosas, y acarician el mar y se arriman
al murmullo de las olas para esperar
pacientes el beso, otro más, de la luna
Y cantan, y ríen, aplauden y lloran
Y mutilan con sus certezas
los hastíos y las canciones de humo
Y no hay lugar
no hay lugar si el corazón no está despierto
que las palabras matan la indiferencia
que hay que cantar señores, hay que cantarle
al mundo tantas verdades escritas,
gemidas y lloradas, …
rompamos el oscuro mutismo
o sea la palabra sin luz, la palabra acongojada
sin destellos ni colorines
cantemos
cantemos porque sí