
Ayer
me perdía en tus pupilas
buscando la razón de mi existencia.
Y tú te perdías en las mías
buscando la razón de tanto amor.
Hoy
te extraño, mi bien.
Me duele tu ausencia.
Somos un mar de palabras
escritas a un papel cualquiera.
Mañana
seguirás viviendo
en la neblina de mi memoria.
Y yo viviré en tus sueños
esperando el momento en que me olvides.
Marisol