el venado se convierte en mastín y
un puñado de estrellas deviene en musgo
krill contaminante a la santabárbara
un viejo paraíso arrulla en silbidos
y luego en tarareos y luego en odiosa
alarma horaria de fábrica
y más tarde en peligroso silencio de
fábrica abandonada
yo dudo en escoger este barbijo y
las horas entre seguir con sus extracciones
o permitir que salga al pasillo
lo que antaño se parecía a atrocidades
de infancia neblinosa ahora sabe
a leche de cardos o mejor pensándolo bien
a rieles desmantelados a causa del óxido
pacientemente
por poderosos brazos que bien desearían
hacer otra cosa si pudieran
el descanso se vuelve legítimo
el dato absorto en su propia órbita frenética
no cuenten conmigo