Quédate
Quédate acostada,
así como si siguieras dormida
sin recatos, sin apuros y sin prisas,
con las piernas juntas semi-dobladas
y la sábana entallada a tu silueta,
trasluce a la Venus recostada
entre plumas y nubes, extraviada
Quédate acostada,
sigue en tu sueño ya despierta,
con el cabello despeinado, suelto
tan frágil, tan dulce, abandonada
en este conventual gozo de silencio,
contemplarte es oración maitinada,
manantial donde termina el desierto
Quédate acostada,
continúa en este éxtasis terreno,
de celestial brisa embriagada,
de sinfonía de ángeles y querubes
infalible al insomnio o pesadillas,
el sol a filtrado cristales y persianas
y me embeleso en tu presencia…