La piedra tenazmente alberga vida
tú reinas en silencio, reinas tú,
allá despunta el alma donde existes
Olvida las esquinas, los rincones
y borra del espejo su escritura;
vacío y sólo lluvia me protegen,
mi cuerpo cada día sumo al polvo;
mis manos necias huyen sin gramática
y tiemblo ante los ojos de un extraño;
mi carne, la manzana más cortada
camina de la tierra al empedrado;
mis dudas arden fijas en el aire
prendiendo desatadas frustraciones;
condeno el día aquel en que no solo
rasgué las vestiduras del destino
matando los silencios y las horas
hundiendo candilejas y atenciones