Que no tengan silencio.
Es la voz del poeta sólo un lloro sangrante
que resuena en los ecos de voces en bandadas
las voces de los hombres y mujeres cansadas
de tantos atropellos, poderoso arrogante.
La voz que documenta la angustia delirante
y va sembrando el tiempo, su mar, surcos, oleadas
y queda en la memoria de las fechas pasadas
los mismas vejaciones, mismo dolor cantante.
Decir, hay que decirlo, gritarlo a todas voces,
trepanar el oído de todos los tiranos</P>
que sea un zumbido intenso, que no tengan silencio.
Que les suene y resuene en su oído cual coces
que millones de agujas de dolores insanos
les llenen la memoria, a eso los sentencio.
18 de Marzo de 2007.
Luciana Rubio.