Ahora la vida sonríe
me iré contigo, ¿Por qué no?
¿Ves?
Camino súbito en busca de una nube,
descubro la arena bajo mis pies descalzos;
la niebla es mi destino,
mi morada son los brazos de la luna
¿Dónde estará?
¡Hace tanto tiempo que no me acaricia!
Y la busco con determinación en tanto imágenes y signos retumban en mi cabeza buscando la raíz de la nada, del vacío que desgarró los secretos no compartidos;
me dirijo al encuentro del germen que arrinconó la virtud y desvió nuestras miradas perdiendo de vista el infinito
¡Despierto!
De nuevo los espejismos
arruinan mi sueño