Necesidad de ti, desde mis entrañas,
desde el ánfora de mis anhelos...
desde mis labios cerrados sin consuelo
necesidad de ti, mi hombre eterno.
Una necesidad que desgaja el alma
que la filtra y la mata, dominando
los silencios.
Necesidad de tenerte, de sentir el palpitar
ardiente de tu pecho.
De cobijarme entre tus brazos
y adueñarme poco a poco
de tus labios, para amarlos,
sin medida, sin sosiego.
Dolorosa necesidad de verte
en los caminos inciertos de mi vida,
como una aparición inerte y suspendida
del ocaso abrupto de mi cielo