Elegia a los Dioses.
¡ Ay! de este cuerpo endiosado
de mi deseo inmanifiesto
suspendido en las sombras,
de este corazón desgajando
húmedos cristales
hurgando tu benevolencia.
¿No te conmueve el clamor de tu hija?
Si el hermoso Ulises hallò gracia a tu gloria,
¡atiende oh padre mi ruego!
por cuanto soy hecha a tu imagen;
tu voz trenze los brazos del crepúsculo
y a mi rostro despierte la aurora.
¡Ay! de mi piel perpetua
ebria del hálito
mi hembra exánime copula con el hades
su orgullo satinado,
germina al tercer dìa
y mi esencia se disipa
en los ojos claros del ocaso.
Exculpa Padre mi alma
y dale fin a la perenne muerte
que al alba renueva mi pálida existencia.
¡Ay! de la tierra sin viento
del mar sin la brisa.
Déjame abrazar sus libertades,
aparta el color tangible
que mustia y agoniza,
opalescer susurrante
sobre el arco iris del piélago.
¡Ay! de esta piel perpetua
aja, mustia, decolora
y el ciclo retorna al inicio....