Sólo de amor oír el eco.
Es un depredador como cualquiera,
quiere tener rebaños sometidos.
No he de subordinarme a sus berridos
por eso me golpea con tiesa cuera.
No existe explicación. Me desespera
tener polarizados mis sentidos.
No escuchar otra voz, tan sólo aullidos
que lanza su caterva vocinglera.
Me siento como liebre en cacería,
el miedo me destroza la garganta,
no puedo ya cantar son de alegría.