Me increpó la noche
prestos, estaban los grillos
haciendo el camino a mi andar
y como es cotidiano
en mi laberinto comienzaron
los pensamientos y enigmas
como el champagne
recuerdos de voces
insulsas voces transitaban
voces disfrazadas de miel y ternura
pero no he olvidado
a quienes pronuncian
espesas palabras
queriendo ser arrullo
no olvido esos
fríos y clausurados rostros
de la infamia, con altas dosis
de envidia y cualquier otro
reprochable sentimiento
que nace ad honorem
no hay voces ya
de espesas y supurantes
palabras y sonrisas apretadas
entre huesos calcareos
no oigo nada
ni detengo el paso
de mis pasos límpios
hacía falta una mueca
para descifrar el trasfondo
de esas voces...
Antonietta Valentina
2007