He visto el fondo de la pérdida
donde un duelo sin lágrimas vive
y un dolor profundo y transparente
rompe el reflejo,
vidrio de la mirada ausente.
Cabalgaron pérdida y hallazgo
meta y comienzo unidos.
Hoy el camino de ida
es un retorno a la nada
donde huellas sin sendero habitan
inmóviles en la tristeza
de lunas negras.
Perder para ganar libertad
de las horas que no tienen dueño
y proyectar en la alborada
los pasos de otros sueños.
Hundirse en la pérdida
para encontrarse luego.