Cristalinos asoman los primeros rayos curiosos El gorgojeo llena los salones con sus voces. Altas, estiradas las aves echaban atrás el alba y las nubes vestidas de gala me tallaban el seno. Soñaba el hombre azul surcándome impaciente Llorando de amor encarcelado en mi plumaje Un coloso ladrón de sueños que gime, implora en mi mágica y húmeda prisión de pájaro rosa Las cometas de fuego corren con sus estelas sus ojos con rabo iluminándome desmoronados colonizando mis cumbres, nubes temblorosas encendiéndoles los picos, copulándolos ambos Cazador nutrido, hiéreme con tu fúsil de oro desgárrame el plumaje, rómpeme las garras. Has en mi tu mejor batalla, dispara en mi cueva ven apaga esta hoguera con lengua extraña Acierta el tiro golpea la retaguardia apúntame se despiadado trágame méteme en tu bolsa. Que tu fuego me hipnotice los muslos en batalla y ondee el monte tu bandera de vil alacrán. Dichoso contémplame, soy ave soberana, altiva desafiante no te temo respiro, tomo fuerzas ¡Mira sonrió! ¿Crees haberme atinado cazador? ¡Ja!... Ven amor te reto, calcula mis flancos. Altanera, herida te espero en el campo abierto inquieta, te muestro todo sin escudo, ni cascos Vuela, atácame por la cola, debajo de la piel el vientre blanco, los melocotones azucarados. Clava tus pupilas y el fúsil dónde quieras apunta ven vamos, empecemos la batalla. Fanny Jem Wong. 24-05-05