Una sonrisa tuya
cae en alguna parte,
eternamente el mundo
y tu anónima vida
embellecen por sí mismas
tus gestos, tu jolgorio,
tu hermosura, tu olor;
tus danzas vagabundas
como una estela ardiente
hacia un rastro de pétalos
deben atravesar tantos espacios
estas lámparas, estos planetas
hexagonales, blancos
rozándose y fundiéndose;
en la raíz del sol, tú y la nada
como un pájaro que huye
a ninguna parte
Fuego
un firmamento azul
en su bondad aviva
y su estrella celebra bajo tu lengua
los últimos pretextos para la entrega
Laura