GABRIEL VELXIO (Córdoba, Argentina, 1959)
Gabriel Velxio nació en Córdoba, Argentina en 1959. Es periodista y escritor independientes. Si bien ha dedicado gran parte de su carrera profesional a la radio, escribe desde hace tiempo. También ha participado, y participa de la denominada cultura “subte” para diversos medios gráficos independientes.
En la actualidad se ha volcado enteramente a la literatura. Ha editado el poemario bilingüe (castellano - catalán), "Espérame en diciembre..." [Editorial e-libro.net, 2006]. Otro, sin editar, "Las razones del otoño" [2007], y este último decálogo poético llamado, "Mujeres Ocultas" [2008].
"Espérame en diciembre..." Editorial e-libro.net [2006]
http://www.e-libro.net/generos/libro.asp?id_libro=2037
MUJERES OCULTAS - decálogo poético-
Mujer de Amantes Imaginarios
Exasperado...
recogiendo de tus palmas
los retazos de perfumes
que derrochan tus andanzas
para con esas dádivas
filtrar del mapa de tu cuerpo
cada célula sobreviviente,
reticentes
a la penúltima conquista...
Saberlo, pero callar.
Imaginarte confinada
a otras formas masculinas
desbordándote de alientos
remotamente imaginarios
y en el temor de mi ostracismo
aceptarte dividida
ante la inevitable angustia
de perderte en nuevo vuelo...
Ante el miedo de tu ausencia
acepto esta parte de tu todo
que justifica este consuelo
cuando le das forma de regreso.
Mujer de Solsticios Errantes
Tu vista esta extraviada
en caminos
que todavía
no surcaste
por donde
solsticios enrarecidos
despueblan
tu hospitalario pubis
Es ahí
-cuan docente del cronos-
en donde
los años no te merecen
y vuelas
sin despegarte del suelo
porque inviertes
la gravedad a tu cuerpo
Haces de tu piel
brisas diurnas
las que secretamente guardadas
seducen toda distancia
generando humedades
e inquietando anocheceres
la precocidad
de cada acto
se transforma inevitable
Y aunque tu cuerpo
en el lecho
como tu alma en el cosmos
tus mugidos
no se ausentan
porque aun desacertada
tus dimensiones aprueban
que amar
es para el momento
y el sentir…
para el mañana.
Mujer de Lunas Secuestradas
Adormecidas tus manos
al letargo de la caricia
enmudeces solitaria
la rutina del dolor
cuantas lunas
derrochadas
usurparon
las invisibles lagrimas
Disimulando el dolor
de tu carne violentada
ahoga lánguidamente
tu grito emancipador
el miedo
te procura amnesia
soportando cotidiana
el infierno que vendrá
Se hace abstracto
el ruego oculto
ante la ceguera
de quienes ven,
pero silencian
y soportas
como estigmas
cada golpe,
cada día
Cuando adormeces
tus sueños,
-lo único no violado-
te devuelve
al grito abierto
suplicando no volver
de tu infinito vuelo
del que ángel te convierte
implorando esperanzada
el no despertar jamás.
Mujer de Paradero desconocido
No sé
donde estarás
pero
no te busco
ni te encuentro
De tu destino paria
no he perdido
solo el rastro
sino también
la historia
Sin pasado
que sustente
este recuerdo
quizá te añore
inconsciente
como cuando
en tu descuidado sueño
y apenas apoyado
a tu imaginaria espalda,
te iba dibujando alas
con cada pétalo
de tus rosas blancas
No te enseñe a volar
pero
entusiasme el intento
aunque implicara
partida,
aunque por siempre
te fueras
Hoy,
que cicatriza
la memoria,
no quisiera que intuyeras
que deseo
saber de ti
Me asusta
solo pensar
que
la amnesia del olvido
te intentara llevar
sin saber
donde te has ido
sin saber
donde estarás…
Mujer de Vientre necesario
Ajena a todo maquillaje
divagas tu invisible belleza
para gentes que no miran
en este hospicio de lamentos
te transformas pan necesario
amamantando toda tu herencia
esa pobre limosna sobrante
descartada por la abundancia,
es cómplice en la conciencia
y ahí resides... agonizante,
soportando hasta el ardor
la impotencia de los desolados
aunque aquellos hijos,
de la desmemoria
desconozcan tu causa
Alquilaras tu vientre
como prueba latente
para sobrellevar sus vidas
tolerando hasta el cansancio
cada sentencia que te acuse
en la fiscalía de la ignorancia
pero nadie proclamara
que eres bendita
entre todas las mujeres
porque en tu noche solitaria
parirás de lo anónimo
identidades ajenas al cielo.
Mujer de Manos con idioma
Sumiso observo
el movimiento
de cada una de tus manos
que en su innato idioma
me cuentan de vos
Sin chinescas sombras
hacen del artilugio
su propia magia
evadiendo los silencios
Cuando se despiden
apenas son
comarca de pasiones
o cuando abrazan
se presentan continente inesperado
Si trabajan
es arado de pistilos
pero si es caricia
materializan el suspiro
En la alegría
cada dedo
gesticula una sonrisa
y en la tristeza
se ausentan
girasoles extraviados
Pero como en el amor
transpiran en cada entrega
en el adiós
se hacen noche irremediable.