MI ALMA POR TU BESO
Me sumerjo en el mar de la inconsciencia
y levito en tus labios de amapola.
Soy la brisa que besa tu inocencia
cercando con destellos de aureola
tu figura y espíritu de diosa.
Y bajo por tu amor hasta el Averno
para trocar mi alma por tu rosa
aunque deba pagar con fuego eterno.
Que ababoles prendidos en mis labios
caída tu pureza con el beso
han de valer las llamas del infierno.
¿Si aromas de tus flores son presagios
del fuego por amor que estoy poseso,
qué más me da quemarme en fuego eterno?
***
TUS SENOS
De lauro son tus senos que perdonan
la mirada lasciva en que te cerco,
marfil que se hace carne si me acerco
y acaricio el tapiz que los coronan.
Prisioneros de lujo en doble concha,
pronunciando canal que los separa
intentan desbordarse en Luna clara
escapando al sostén que los encorcha.
Clavelitos cerrados son sus cumbres
que se abren al contacto de mis labios,
encendidos capullos como lumbres
que avivan con su fuego los latidos
de un corazón que rompe por agravios
al gozarte claveles compartidos.
***
CELOTIPIA
Se pinceló de grises la mañana,
con el recuerdo amargo que deploro,
igual que es gris la vida que me cubre
y oscuro gris el tiempo en mi paisaje.
Se agrieta el suelo, trémulo a mis pies,
ante la ira ciega que me inspira
la celotipia cruel que me censuro
abiertas las espitas del dolor.
Que enmudezca mi voz cuando la llame
en las noches de amor regurgitado
confundiendo la luna con su espectro
y un mar envenenado por sus besos.
Reniego de mí mismo si la muero
en la vil envoltura de otros brazos.
***
TODO CAMBIA
En gotas de cristal encadenadas
golpea la lluvia contra el suelo
fundiendo su disfraz en otra horma
que cubre la calzada de burbujas
sobre un manto invisible que resbala.
Corriendo calle abajo
será pronto torrente
cascada,
río,
lago.
Todo se altera en su imagen física.
El cielo azul es rojo en el ocaso,
perdieron los colores su pigmento
y son las flores secas
despojos maltratados
de aquellas bellas rosas.
La piel se va plegando con el tiempo,
y la carne será flácida armadura.
Se transforma y degrada la materia
que no hay algo que se esfume y quede en nada.
¿Pero... y el amor?
amigo, dime,
¿por qué cambia el amor?
***
TODO CAMBIA
En gotas de cristal encadenadas
golpea la lluvia contra el suelo
fundiendo su disfraz en otra horma
que cubre la calzada de burbujas
sobre un manto invisible que resbala.
Corriendo calle abajo
será pronto torrente
cascada,
río,
lago.
Todo se altera en su imagen física.
El cielo azul es rojo en el ocaso,
perdieron los colores su pigmento
y son las flores secas
despojos maltratados
de aquellas bellas rosas.
La piel se va plegando con el tiempo,
y la carne será flácida armadura.
Se transforma y degrada la materia
que no hay algo que se esfume y quede en nada.
¿Pero... y el amor?
amigo, dime,
¿por qué cambia el amor?
***
Vivimos en desacuerdo
con un mar de sinrazones,
inmersos en confusiones
que no sé si estaré cuerdo,
o loco, cuando recuerdo
hacer siempre lo que quise.
No hay sociedad que no pise
ni entienda bien la moral
ni cultura elemental
ni Gobierno que no sise.
¿Qué no ves amiga mía
que dicta contra natura
la sociedad? y clausura,
libertad día tras día
sumiéndote en la apatía.
Yo quiero ser ermitaño,
no vivir bajo el engaño
una vida placentera,
que cuesta ceder entera
sumisión entre el rebaño.
***
CÓMO MI CASA
Se agrietan poco a poco las paredes,
ya chirrían los goznes de las puertas,
no ajustan las ventanas,
mas la luz mortecina de la tarde
va engulléndose las sombras
suavizando el claror de las rendijas.
Tan sólo cuatro plantas en el patio,,
apenas cuatro flores desvaídas
resistiendo tenaces lo inclemente.
Pobres mis azucenas de blancura inmaculada,
perdieron con el tiempo
la pureza de su albura.
Y aquellas margaritas,
al pie del pozo, sobre la tierra estéril
rindieron hojas secas
y esperanzas.
¿Y el muro?
Se desmorona en cada lluvia,
en cada viento,
azotado por los años que,
erosiona por igual la piedra viva,
como el azul
prendido en el espíritu.
Ya nada es igual.
Aún encalando su fachada
seguirá siendo sobria su apariencia.
Mas, quien precisa
refugio contra el frío del invierno,
peregrino cansado
de sendas que anda solo,
se acoge a su cobijo,
gozando del calor que aún le restan
a las cuatro paredes de mi casa.
***
RECUERDOS TATUADOS
Me llegan los recuerdos a oleadas
envueltos en papel de negro corindón,
sabores de mil bocas
y olores nauseabundos.
Me llegan desde allí,
ese lugar que guarda la memoria,
que frena vanidad
y te ofrece la rosa en el espino.
Porque corrí los bajos fondos,
suburbios, barrio-chinos de todas las ciudades
y el mar de las desdichas enclaustradas
sin luz al despertar.
Me llegan sí, las manos extendidas
-“primo dame diez”-
y los pechos de mi prima quinceañera
pagando los centavos.
Las ratas, compartiendo la chabola.
Con ellos, la miseria,
el único aliciente del deseo
y el baile si venía el organillo.
Me llega, me llega…
al corazón me llega
el “todos para uno y uno para todos”
que nada hermana más que la pobreza.