Yolanda Arias. "Yocaro"

Ariana nacida en Bogotá, Colombia un 10 de Abril; cursó estudios de contabilidad y administración; en el año 2000 se trasladó a Boston, Estados Unidos donde estudió inglés y adelantó cursos en gestión empresarial y liderazgo; en la actualidad reside en España con su esposo e hijos.
Las letras le han seducido desde sus 10 años, tiempo en que su padre jugó un papel definitivo al apoyarla y cultivar este arte que la llevó, en ese entonces, a ganar tres concursos intercolegiados. Su obra es inédita y tuvo su mayor auge durante los años vividos en Boston.
Desde 1999 participa en distintos foros de poesía de Internet donde en cada poema, en cada verso su lírica extraordinaria se apodera de ella que derrocha hasta la médula su extraordinaria sensibilidad desbordando lágrimas de tristeza al igual que de alegría. A Yolanda, Yocaro, le duele la humanidad y es una eterna enamorada de la vida. Su lema: "La vida es complicada por sí sola, no la hagas más difícil con frivolidades".
Selección de Poemas
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Deseo filtrar en un lienzo
cada lágrima que de tus ojos brota
cargando en sí misma una tristeza,
lanzar una red al viento
y atrapar entonces,
cada suspiro que exhalas
volcando al infinito su propio dolor;
que al pensarte no te supiera perdido
como barco de papel a la deriva
oh! y estos ojos y estas manos
qué dejaron de hacer por tí?
etílico sufrimiento que en su cauce
se ha llevado tantos días,
tantas risas, tantos ruegos...
soledad definitiva.
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En el soslayo de la sombra tenue
Que alberga cada recuerdo vivido,
se deslizan silenciosas las ilusiones
-esas que no mueren-
las mismas que evocan tu rostro en la memoria,
tus manos en el vientre, tus labios en la piel,
esas... que llevan a la nebulosa
del deseo dormido, de la pasión guardada,
de lo que no se fue por amarse tanto, por temor a ser.
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Va pariendo dolores
Fecundados en el alma
Cuando en sacrilegio las penas
Sedujeron sus entrañas.
Dolores arrullados con olvidos
-paños de agua-
hoy en sórdidos lamentos
su partida le proclaman.
Del olvido los tretoma,
Acaricia y le dominan
Llagas que al contacto
De sus baños en salinas
Resucitan tormentos
De plegarias que calcinan.
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Quise bautizarte con incienso
mas se posó en tu mirar la penumbra,
se disiparon las caricias
y una arruga del viento se deslizó en mi alma.
Intenté protegerte con mi aura
mas el estandarte de tu fuego me quemaba
trémula, sin aliento
me descubrí en penumbras, sola
con el aire disipando cualquier duda
-te habías ido-
se congeló mi cuerpo
como se suspende un suspiro entre la boca
ni una lágrima osó volcarse al vacío,
temía romper el frágil silencio,
era lo único que entonces me pertenecía.