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| El punto "G" de las Gallinas (Spain) |
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No se si fueron los sueños o el vino blanco de Laujar que a mis versos birlaron su aplomo desgajando de un soplo la prudencia en la palabra y la nitidez de la mirada.
Así puesto entre el ahogo de la cogorza y la angustia que me recorría desde la barriga a la cabeza y de la cabeza a las neuronas, una por una, que tumbado, sin saber como, me encontré al filo del embarcadero con los pies colgando sobre el agua y el calzado, que por vago uso zuecos, bailando casi en el aire mientras un pérfido pescador de caña balanceaba su sedal casi al filo de mis orejas.
ZZZZZZZZZZZzzzzzzzzzz despabilo solemne alzando el cuello y la vista descubriendo sagaz la coincidencia entre los peces y las gallinas. Si las gallinas como los peces poseen el punto "G", que sabido es por ejemplo que los salmones regresan del mar a los ríos para desovar y que siempre regresan al mismo lugar donde incubaron y que las gallinas desovan por los corrales su herencia mientras engreída se recrean en la elegancia de su vuelo, a lo más un par de metros, como huevos quisiera poner al dia, pero cierto es que encontró el huevo su Julieta, lo mismo que Romeo, y si no que le pregunten a la afamada tortilla de patatas, que no a la tortilla francesa que sería otro cantar, en este caso otro yantar. Pero hete que me estoy arrugando del tema que no era otro que el punto “G” de las gallinas y el bonito, ¡que hay que ser mucho atún para ser bonito del norte, del sur o del centro que para mí la orientación no tiene más camino que perderme, sí perderme, me pierdo en los aeropuertos, me pierdo en los atascos, me pierdo en mi escalera, me pierdo cuando me pierdo… ah! sí ¿dónde estamos? ¿Pollo? No gracias, ni tampoco nucleares, prefiero la mojaca, si es de atún mejor, y las gambas y el pescao en escabeche y el mazapán mejor si es casero ¡que no son horas, que no son horas de mesas y manteles! Que aunque esta isleta por tener de todo tiene hasta moro, sí su moro de toda la vida, no esos moros advenedizos que llegan a puñaos en pateras o bajo el toldo de un trailer, y que en el mejor de los casos acaban sudando la gota gorda en los invernades de El Ejido o incluso en Níjar por algo menos del salario base interprofesional bruto, sin seguridad social ni ná de ná. Ni derecho al pataleo ni al quejío flamenco, porque como no tienen papeles pues se joden y se consuelan haciendo abluciones y mirando a la Meca, eso sí sudando la frente y las axilas y lo que es peor sin zorra idea de lo que puede ser el jodido punto “G” de las gallinas y los peces. Pero pal’ sudor lo mejor tomarse un agüita de Lanjarón sin gas y preferentemente en envase de cristal mientras cotejamos la paridad si es que la hubiera o hubiese del susodicho punto “G” de las gallinas, los peces y las focas… sí, las focas tambien tienen punto “G” pobrecitas… que no, que no me estoy refiriendo a las focas esas que se pasean por las calles y que apoyadas sobre la barra de un bar, cualquier bar sirve, se cruzan de piernas sentadas en alto taburete mostrando sus morbideces y rebujones de celulitis, joder, que no se puede, asi no hay manera, que acaparan todos los taburetes y se zampán las tapas ellas solitas. ¿Y sabes lo peor? que forman colas enormes para ir al lavabo, al water pa’ que me entiendan, bueno a la toilette que es más fino; que forman colas tan enormes tan enormes que hasta aparece por allí el ciego vendiéndote el cupón de la ONCE, el CUPONAZO y hasta la BONOLOTO. Y No te escapas, al final te envicias y te enganchas con las quinielas, con las maquinitas tragaperras y hasta con la hija de la portera ¿veis ahora por donde sale lo del punto “G”? ¡Las hijas de las porteras tambien tienen punto”G” como los peces y las gallinas. Sólo que para que te lo enseñe primero la tienes que invitar a cenar y a veces casi prefiero regalarle un traje o un lavavajillas porque hay que verlas comer y la verdad pa’ verlas chuparse los dedos hasta la altura de los codos, con ruiditos incluidos: gluffff, grosssshhhhh, ssswummm, ¡¡horror casi prefiero llevarlas al cine y atiborrarle la boca de palomitas!! a lo mejor se asfixia y le puedo mirar el punto “G” sin necesidad de invitarla a cenar ¿Eh qué? ¿Que nos íbamos sin pagar la cuenta? no, no se preocupe usted, mire aquí le dejo mi reloj y mi señora en prenda, el bolígrafo tambien, que ahora vuelvo que el cajero automático está ahí mismito, na’ que vuelve enseguida…
PD. Lo peor de todo no fué que en un traspiés cayera al mar y ya no volviera para pagar la cuenta ni que la señora se hiciera un adosado en la terraza del bar con la excusa de esperar el regreso (ni que fuera el muelle de San Blas) lo peor es que aún siguen las gallinas y los peces sin saber donde coño tienen el punto “G”
© Alonso de Molina |
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