“UNA CARTA” (fm) Monólogo
De las poesías líricas de Alma Velázquez
Debía escribir una carta, cosa fácil, sería corta;
unas cuantas letras solo, al fín para lo que importa!
¿q ué no importa?....¡con la vida!
pero a lo que he de decir, no daré mucha importancia
y así, me senté a escribir.
Te escribo: ( comencé)
para que sepas que siempre te recuerdo,
que no puedo olvidar tus negros ojos
clavados en mi pecho……….
que el sabor de tus labios he guardado
intacto aquí en mi boca,
y todo lo que es tuyo lo conservo
celosamente loca!
Terminada mi carta, la firmé,
la leí sorprendida de mi misma,
pues no supe ni cuando ni porqué,
hube yo de escribir lo que leía.
no es esto…….. (comenté)
no, no era esto lo que escribir quería!
y nerviosa arrugaba aquel papel ,
que nunca mandaría……
y quise recordar, cual fue el motivo
por el cual una carta escribiría;
recordé nuevamente su mirada,
y empecé una vez más, con cobardía!
Mi vida:
He pensado en escribirte,
para pedirle a tus ojos que me miren otra vez
para pedirle a tus manos, que con inmensa ternura
tomen mis manos con celo, y me llenen de placer!
para pedirle a tu boca, que me brinde un solo beso,
y al decirme yo te quiero…..¡que importa morir después!
Ahora si me dije, es esto lo que debe de saber,
y con mano temblorosa doble la carta, y soñé……
tomé el sobre y al cerrarlo, cual un humilde papel,
yo quise meterme dentro y llegar ahí con el.
¡bravo! (pensé), así me gusta!
contenta el sobre rasgué, y aumenté convulsa luego,
dentro el sobre, llegaré!
¡vaya ridícula carta!, con esto se va a reír
porque si acaso leyera tan ciega barbaridad,
diría que fue mi loquera, o un estado de ebriedad!
trémula arrugué la carta, lejos de mi la tiré,
y llorando acongojada nuevamente comencé…..
Único amor de mi vida:
por piedad ten compasión, mira que tienes llorando,
a mi pobre corazón
mira que sola he quedado,¿ porque te llevas mi amor?
vuelve por Dios a mi lado, y cúrame este dolor
no me dejes, ¡te suplico!, yo ya no sé ni pensar,
pero una cosa te digo, ya más, no te puedo amar!
si es amor lo que has buscado, has triunfado,
aquí está ya, pero si me has engañado…….
no, díme que no es verdad!,
pues tanto es lo que te quiero, que es una barbaridad,
que angustia siento amor mío, ven y dime por piedad
que no es cierto que me engañas, que me quieres tu también
te necesito mi cielo, no me trates con desdén!.
No pude seguir mi carta, porque mi angustia era tal,
que las lagrimas me ahogaban y hacían mi mano temblar,
¡sollozando como un niño la rompí! Y una vez más,
pensé que debía decirle, como debía comenzar,
yo porque debo humillarme?, que bien me puede traer?
si el ya no quiere ni verme, porque así lo he de querer
núnca,….. (pensé) ,
que no sepa jamás lo que sufro yo,
me calmé bajo mi orgullo, y mi angustia se acabó
al cabo…….sequé mis ojos, me vino la inspiración
y entonces con letra clara llena de satisfacción,
empecé a escribir la carta que el orgullo me dictó!
Tu:
Que con tantos desdenes a mi me quieres tratar….
así como hay más mujeres, también más hombres los hay!
no te sientas tan seguro de que te amo en realidad,
porque para amarte tanto, ¡loca necesito estar!,
tu lo tuyo, yo lo mío, y estamos en santa paz,
si nunca me has comprendido, es inútil esperar
es cierto que muchas veces, pensé amarte a ti nomás,
pero si tu no me quieres……cual es la necesidad,
conoces algo muy mío que te vuelvo a recitar,
¡ni pago porque me quieran, ni ruego con mi amistad!
y aunque te duela…..lo juro, no es verso pero es verdad!
Doblé la carta enojada, la metí dentro del sobre,
La sellé, y emocionada me puse a escribir ……SU NOMBRE!
Como con solo mirarlo, me hube así de arrepentir, no lo sé,
Pero es el caso que como me arrepentí,
¡ mi vida!, que loca he sido, como he podido escribir
Tantas mentiras a un tiempo, sin ti no podría vivir!
Y6 con la carta en el pecho, pensando en el nada mas,
Mi orgullo quedó deshecho y otra vez rompí a llorar,
Una carta…..que sencillo!, unas letras nada mas y una firma
Que el escrito lleva siempre al terminar, pero no pude
Escribirle ni siquiera una postal!, así calle mi amargura
Y quedé en mi soledad, esperando a que regrese,
al único que he de amar, y pidiéndole a los cielos,
¡ que me quiera de verdad!