Me siento tan cansada a veces, que me duele hasta el pelo. Pero no es un cansancio corporal, es un cansancio mental. Algo así, como si quisiera dejarlo todo... y perderme.
Encontrar un lugar especial, y quedarme allí quietecita, sin decir nada, sin hacer nada. Solamente pensando y sintíendome libre, completamente libre de ataduras y deberes.
El mar como testigo, y la arena como ropaje.
Me daría gusto estar en silencio, sin hablar, solo aspirando el aire marino.
A veces me provoca desaparecer, y perderme.