Martes 29 de abril. Presentación del Nº 35 de la revista Transparencias.
Hacía bastantes meses que no acudía a la sala de exposiciones de Caja Granada en la capital almeriense; tras recibir a través del correo electrónico una amable invitación por parte del director de la Obra Social de Caja Granada en Almería y la dirección de la Revista "TRANSPARENCIAS" con objeto de la presentación del número 35 de la mencionada revista donde tal como se anuncia en el anuncio se editan trabajos literarios de 29 AUTORES.
El formato de la revista, A4, ha mejorado en mi opinión, así como el contenido más orientado a la poesía y los poetas que algunos números anteriores donde incluso algo de cotilleo y artículos de gama rosa tenían cabida. Nos llama la atención, en la segunda página el soneto “Eres” de nuestra amiga y compañera en varios foros poéticos de Internet como Unipoesía.com, poetasdehoy.com y EditorialAlaire.com la mexicana de Ciudad Juárez Alma Velázquez de la Mora a la que felicito y envío un abrazo entrañable. También Lidia Prado está presente en este número 35 con su poema “Liderazgo Femenino”. La portada, así como las páginas centrales están dedicadas al incombustible poeta almeriense Antonio García Vargas quien afirma: “El mundo es un maravilloso poema que está ahí, esperando el verso que lo haga rimar con nuestra poesía interior”. El artículo “El crimen fue en Granada” escrito por José Luis Muñoz Colomer reconstruye algunos pasajes escritos por la inmortal Juana de Ibarbourou evocando al no menos inmortal Federico García Lorca.
La contraportada está dedicada al artista escultor almeriense Pedro Gilabert, el Tío Pedro como era cariñosamente tratado en su entorno del Arroyo Aceituno en el municipio almeriense de Arboleas donde el pasado 6 de febrero, en su propia cortijada del Arroyo Aceituno nos dejó para siempre. Pedro Gilabert fue agricultor en su tierra y emigrante en diversos países donde ejerció diversas profesiones. Fue a la edad de 63 años, siendo abuelo, cuando descubrió la pasión por la escultura, iniciando su actividad a partir de los materiales que se generan en su entorno principalmente troncos y ramas de olivo. Su obra se caracteriza por la evocación de motivos esenciales y existencialistas como la pasión, la ingenuidad y el primitivismo que el Tío Pedro era capaz de expresar en sus tallas infundiendo con sus manos el ingenuo aire naif que caracteriza su obra presente en 142 esculturas que se custodian en el museo que lleva su nombre en la localidad almeriense de Arboleas.