LUCÍA
Yo quise la lumbre de la luna inánime , Lucía.
Rieló de su aliento el ímpetu en mi calavera,
los atardeceres cansinos de hojas otoñales.
Su llama consume el cobre del candil tembloroso,
inútil con tanto sufrimiento, que no extingue
la aurora de mis ojos flameados en cera.
El velamen me exige tomar el rumbo de la brisa.
De sus alas, delira impávido en el alféizar,
el Hamlet ungido, en todos los amores de mis sueños,
por la vida de los grilletes de Andrómeda
me resguardo
en el
edredón
antes de que un soplo deshile la sábana,
y la bruma baje de la caracola, por las estrellas…