A propósito del maltrato infantil
Hay instantes de piedra en que se duermen
los laureles y surgen enlutadas
simas, plenas de pájaros caídos.
En cumbres eminentes nos sentamos
a divisar el mar de nuestros sueños,
y solo vemos como se mutilan
las hojas de los árboles callados;
escasos de vigor para la crítica
avanzamos volviendo atrás el tiempo,
como si al arrastrar la cruz de espaldas
asomáramos firmes la cabeza
desde un pozo que mira raso al cielo,
indiferentes, impasibles; mudos
servimos al origen de la llaga,
de la herida, del cínico señuelo.
Por eso, en proclama de silencio
sin júbilo ni gozo, yo pregunto:
¿Quién a las puertas del infierno pintó un arco iris?
¿Quién a un columpio de papel te encadenó?
¿Quién con hilos de seda amordazó tus noches?
¿Quién te encerró, para calmarte, en un botiquín?
¿Quién hoy,
(sin encontrar respuestas)
me ha metido un dedo en la nariz?
Rev. 26-12-07
© Alonso de Molina |
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