No soy mensaje,
tan sólo hierba de sendero
que permanece en oración
a la espera de ser pronunciada
Ignacio Bellido
Como afilada mancha, hiriente y desmedida
persiste ante mis ojos, abismo dilatado,
la precisa oquedad, negro vientre, misterio
que abraza al viento y expresivo se quebranta
en resueltos silencios que profieren historias.
Huérfano de señales busco iconos en ti.
Tus ojos son la sed; abierto umbral, origen,
conjuro que acrecienta ecuánime, insistente
liturgia en tan preclara invocación, misterio.
Cada tarde mis ojos persiguen tus dominios
en busca de fronteras; mi sangre vagabunda
bate la eternidad con tan callados gestos
que derraman ocasos los límites del día
y no alcanzo a entender porque tiemblan tus ojos
cuando mis manos guardan la fe de la serpiente
.
© Alonso de Molina |
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