Ojalá no tuviera que ver
llorar
a los niños oírlos
llorarse enteros de lo que van perdiendo de niños en el largo camino
contra la penumbra y la raíz
a la hora de la tarde en que deberían estar refregandosé entre el pasto
como tibios gatos de vecindad bajo el sol ufano.
la traición a la patria potestad
por su propia cadena misma
a su suerte oscura de anciana ineptitud debería sujetarse
ajustarse
ajusticiarlos
lentamente
hasta ahorcarlos uno a uno
como a sucios gatos gastados de vecindad
justo antes de todo
: esos pobres imbéciles
que multiplican.
los que multiplican y se van.
los que multiplican y se quedan y gritan y pegan.
los que multiplican y se quedan pero no están.
el dolor sin horca de cada día.
nadie puede defenderse cabalmente de su propia sangre.
nadie puede defenderse cabalmente de su propia sangre
sin perder algo de sí en la contienda.
los que lloran ahora
(nadie les mostró el sol en la alameda)
algún día llegarán a alguna parte
tarde
y nadie
nadie se cobrará sus huellas.
.....
Cansadísimos y pesados la raíz
y el embalaje de penumbra.
“Lo que yo conozco es la sal de tu amor
la rabia de tus ojos
las mariposas de noche furiosas de tus manos
y después tu llanto, robado a mí desde siempre
Tal vez aún no sea una mujer
que se da cuenta de su propio rostro
pero conozco el rostro primitivo del miedo,
revés de las caricias de una madre febril
el nido abrigado de alfileres
Mi castizo primer amor
me ha amado, me escucha y me mira
pero no me conoce
Tal vez insista vivir hasta el fin con palabras umbrías
con gestos a los que otros huyen intentaré escapar
pues lo que yo conozco de memoria es la inevitable caída del sol en otro cielo
lejos de Casa”
.....
Emilia Reynaldo (http://www.orilladetodaslascosas.blogspot.com/)