Una Polilla decidió
reposar sobre un pétalo tierno de la Rosa.
Nada dijo la Rosa,
nada dijo la Polilla.
La Polilla y la Rosa
solo se sintieron y
nada dijeron.
El lago siempre enamorado de la Luna.
La luna iba y venia,
como si no le importara
la existencia del Lago en la oscuridad.
El Lago triste miraba a la inalcanzable Luna.
La Luna cada vez que se miraba en el Lago
se decía:
“Que bella me siento
cuando tu me reflejas cada noche
mi oscuro Lago”.
Mas,
nunca supo el Lago que en sus aguas oscuras
es donde más brilla la Luna.
Discutían la Letra y la Música:
-Sin la Letra nada diríamos.
-Sin la Música nada sentiríamos.
Se unieron la Letra y la Música.
Nunca más discutieron y
así se convirtieron
en una canción de Amor.
Si algo debe nacer
que Amor sea.
Si algo me provoca
es sentir ternura.