Río de asombro.
Relámpago.
Esto es lo que tiene que ser
un Ser excepcional:
Cauce.
Vertiente.
Auga desatada.
Alucinación.
Que sea raíz
de nube violenta
a diez mil metros de estampida.
Que sea una saeta loca;
un accidente extraño y vagamundo
en el infinito cosmos de lo inerte.
Si la muerte está viva,
su propia vida muere
de una muerte absoluta.
Tensad el cielo en su propia luz,
hombres que lleváis
a cuestas lo instantáneo.
Los ojos y las manos
son larvas insaciables en el germen
de la transformación,
con la hemorragia en pentragrama orgásmico.
Vaciad todas las figuras del Logos.
No seáis corruptos,
precipitaos animal abajo.
Ya lo dijo Gonzalo Rojas:
“hombres de poca fe,
piensen en el cántico”.