De tu ausencia, amontonados y torpes, me llegan los recuerdos de primaveras desterradas
Antes que tu vida entregaras fuiste flor libada, negra rosa acariciada por el viento,
Aquel renegado (maldito) día en que el verano regresaba tu locura crecía acentuada en mi piel, pellejo marcado al fuego del deseo.
Fuimos sangre y vino entremezclados veneno enamorado
Ahora Inerte de amor en la distancia de estas lunas rotas mis manos tiemblan mientras tu piel devuelve mis miradas
Ante mí, como resaca de estrellas, el olor del verano, la sombra de tu libada flor. © Alonso de Molina |
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