1-
En la abundancia de los viles deseos
las cifras bailan sin ceder en sus cálculos;
el hombre en tanto, la virtud menoscaba
vertiendo su caudal de atroz egoísmo
sobre abyectas y opacas iniquidades.
De repente la noche
descolgó los paisajes
y negro sobre oscuro
pintó su cruz el hambre
estrechas calles enmarañan los pasos
sobre las huellas de naciones burladas
y no hay zapatos que las sendas ajusten
para indicar al Hombre, he dicho, Hombre,
el virtuoso sentido de la igualdad.
Fijo en su desvergüenza,
sobre ramas esquivas,
sus pálidas verdades
crujían en silencio
Sarcástico sonríe el viento
sin lluvia que lo altere
2-
Mira esa cara,
sus ojos tienen el color del pan
© Alonso de Molina |
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