La noche abre la ventana
llenando el aire de estrellas,
mientras el pensamiento desliza
una espera de hechizos,
bosques y aventuras.
La inquietud llena los corazones,
que laten adelantando segundos,
y los ojos se abren
a la oscuridad, anhelantes.
Es la hora del cuento,
de niño a niños,
de hermano a hermanos.
Cada noche, una voz , en susurro
para no perturbar otros quehaceres,
llena la estancia
y envuelve los sueños.
Las mentes niñas se abren
a lo desconocido,
a ese mundo de héroes,
donde la magia se hace posible.
Las paredes rodean las palabras,
que saltan cabeceras
en un ir inquieto y feliz.
La oscuridad se hace
emoción en colores.
Brilla el héroe.
Solo el relato
rompe las respiraciones,
que la emoción acelera.
Poco a poco
se apagan las estrellas,
los cuerpos se ablandan como nubes,
y en el vacío, los muebles crujen.
!Silencio..., ya duermen....!
Nunca supieron
quién durmió primero.