El Chuletón (poema anecdótico sin ningún valor literario)
I
Gracias a la coyuntura
que nos brindó el evento,
juntos y sin otra razón
para Ávila con premura
marchamos muy contentos,
a comer un chuletón
II
Un rico tufillo nos recibió
no más cruzar las murallas
y empezaron a funcionar
los jugos gástricos sin demora,
augurando de las vituallas
el festín que nos íbamos a dar.
III
Paseando por callejones
visitamos la población,
para así bien aprovechar
y valorar los fogones,
Sin prisa y precaución
buscando el mejor yantar
IV
Nuestros pasos nos llevo
a las puertas de un mesón
que tenia buena pinta.
Decidimos darle crédito
no sé si por intuición
O por la labia de la niña.
V
Ya en la mesa acomodados
solo quedaba esperar
que la rica vianda llegue,
Y gustar los sabores ansiados
no antes sin maliciar
que nos den gato por liebre.
VI
Cuando el ansiado manjar
por fin hizo aparición,
en nuestra cara radiante
la risa se volvió pesar.
Aquello de chuletón
Solo tenía el nombre
VII
Era tal el punto de escualidez
que aquello parecía como
el costillar de un lagarto.
Sin la menor desfachatez,
con el tamaño que da uno
se sacaron para cuatro.
VIII
No silenció mi amigo
que de esto un rato sabe,
oliendose que era estafa
rehusó su plato el gallego.
Queremos comer carne
no una miserable tapa.
IX
Después del batiburro
que se armó con el chuletón:
Que si fino, que si gordo,
que si al punto, que si no...
Resulto ser tal vocablo
sinónimo de maric…
X
Si Chuleta o chuletón
al final comimos, que se yo?
Pero el gallego si prometió
que para otra ocasión
en su pueblo comeremos
lo que en Ávila no.
.:. Libertad .:.