SUEÑOS PERDIDOS
Dulce sueño de mi vida,
que dejaste sin quererlo
una rosa en mi pelo,
tan fragante y tan viva
que sin verla la presiento.
Confusión de colores,
alboradas y preludios
de fantasmas; centinelas
que rastrean mi silencio,
lo provocan al descuido.
De corceles y diatribas
cabalgando por tu boca,
en enojos que nos dejan
sin prudencia ni refugio,
en los sueños que te evocan.
Te persigue mi mirada
al ocaso de tu risa,
perla fina, que embellece
tu sonrisa, que me atrapa
y me pierde sin medida
¡Oh! céfiro, estoy perdida
Despedida ante tus ojos
sin retorno, y en abandono,
he cerrado los cerrojos
de mi vida en tu distancia.
Y los sueños se han perdido.
Y se mueren sin nosotros.