No pertenezco a los pasos
que calzan ésta sombra.
Mi nombre trascendió raíces,
no fue hecho para acompañar
la solemnidad de las tardes
paseando su luto en el moho
de mis costillas.
Esperaré trasgedir la mañana
en la resina que me envuelve,
sacudirme, particula de polvo
y besar la libertad del aire
en los aleros de los techos
libre de las piernas
que aveces llevan a ningún lado.
Reconozco el beso que acaracola
sobre mis huellas, como un trompo
sujeto de una delgada línea,
aunque imagine que llevo un corazón
hecho de los miles retazos del mundo,
de mis otros yo,
de esta mujer, de aquella,
del hombre que vino con sus palmas abiertas
ofreciéndose a sí mismo.
Después que pesara el vestido
llevando a cuestas mas de lo visible
ligero, sin hurgar en las cenizas,
saltaré de mi columpio
a la liviandad del universo,
me sentaré a observar...
...un funeral de sueños.