Si no hay fulgor en las ventanas
ni destellos de luz en los pasillos,
cuando no hay nadie en casa
me despojo de rincones oscuros
y agazapado entre sus laberintos
hablo con las calles de mi ciudad
para no sentirme desterrado del todo
y alejarme así
de tantas horas en el corazón de la tormenta
A veces,
hendido en la oscuridad de la noche,
busco la luz sincera de una estrella
o la abierta sonrisa de la luna,
las piedras tiemblan y se angustian
al conocer la verdad de mis dudas,
otras me regala el oído con su voz callada
invitándome en silencio a ser parte del paisaje
Serie: Ciudades