Comercializados espíritus,
puedes pujar por ellos a precio de saldo
aprovechan sus taras;
-vacíos de relleno,
textil deshilachado-
El conformismo remacha bocas.
Cómo se puede poner precio al alma.
Me niego a ser oferta en el mercado.
Sandrita querida poeta, un gusto y un honor compartir espacios.
un beso y bienvenida
el alma no tiene precio, bien lo defiendes,pero hoy como antaño todavia se ofrecen cabezas y entrañasa los dioses del poder
me gusto leerte
Cesar
y continúa negándote presiosa, pues si vendemos la dignidad, ¿qué nos queda?
besazos desde la meseta