Sobre el lirio
A Carla Castellón Lazarte
Aquel día, cuando rayen mil albas
y profusas tardes merecidas por la eternidad
cabalguen con sus nubes de cobre
sobre la dilatada expansión,
también fluya una sombra errante
atado a mi sacro torrente escarlata
… ¡ me acordare de mi viña de vino espumante!
El fragmento de melodía legendaria
y el poema que esta a punto de ver la luz,
bajo el poderoso vuelo del viento,
me ha tenido en vigilia sobre mi alta atalaya.
¡Todo suspiro que se debe a ti!
me llevará a discernir un cerrado verso amoroso
y la noche transparente que se pone como estanque.
Porque hay alguien, que impele deleite interminable
sobre la riqueza del mar.
¡ Oleaje indefinible aun para tiempos posteriores!
Aquel día, cuando el poderío del dolor
me abatirá, latente en su imponente yunque
y la honda sombra con sus variantes jirones
sean un mar en la magia del tiempo,
mi vibrante corazón no dejara de deleitarse
bajo la frescura de tus alas
y la luz de tu omnipresencia.
Tampoco mi alma abra de capitular ante el.
Aquel día cuando se oiga la melodía del viento
que prevalece, ante el alto canto de la noche,
habrá el agua de ella, que aun hoy
fluye transparente en torno a ti.
Y la claridad que pasa por el aire también la mañana
darán esplendor a estos dos reinos que se enferman de amor.
Israel W Borges, 2007