La mansión roja
Amor divino fuego que abrasas
haz de mí tu alimento y tu bebida
Yo soy el festín que a tu mesa
viene sola a ser servida, rocéame
con el carmesí de tu sangría.
Amor este sin recatos ni censura
tú eres el sustento y desventura
de esta pobre flor de azahar
que mora en la mansión del deseo.
Mi tallo esta bajo tus fuertes manos
siempre risueño y complaciente
nunca ofrece resistencia a la lujuria
se mi semental yo tu eterna hembra.
Vivo saboreando tu espesa
agua salada en mi boca.
Libera amor de mí… la pasión
de todos tus abajeños instintos
que me deleito entre requiebros
desatándoseme entera en el alma
la pulsión febril del deseo.
Rompe las cadenas de las furias
hasta hartarme sin retirarte jamás.
No soporto este lago sin ribera
estas ansias de ser tu diosa
tu credo y tu destino.
Devórame cariño insaciablemente
que la fricción vigorosa de tu cuerpo
me ardan en chispas y centellas
que se encienda el mundo todo.
Hazme tu piso amor, que tus pasos
confundan todos mis sentidos.
Te siento y me entrego a tus abrazos
cuando tú penetras en mis escondites
como un niño travieso y malcriado.
Quiero mi amor sentirte creciendo
dentro de mis húmedos pozos y morir
disfrutando de tus fabulosas formas
como de ninguna otra dicha en la vida.
Deliciosas sensaciones me embargan
entre copiosas esencias de azahares
perfúmame la rosada cavidad entera
hazte dueño, tesoro, de mis estancias.
Mora en esta mansión real soberano
que se rinde a tus pies fastuosa.
Recorre mi piel desnuda y nacarada
con la punta de tu dedo y de tu lengua.
Desde los nervios hasta la blanca linfa
sucumben a las luces de tu candelabro
soberano, único de esta mansión roja.
Yo te recorro entre las manos, te pulo
hasta que relucientes ardan las velas
y lloren conmigo la tibia cera perfumada.
Danzaré desnuda entre mis sombras
que riendo aplauden los actos lujuriosos.
Cuiden que no se venga abajo el telón
del libidinoso y prolongado drama
donde fallezco en la pasión desenfrenada.
JEM WONG.
27-01-05.
¡Mi único deseo es conocer el mundo y las comedias que
en él se representan!.
René Descartes

“Prohibir algo es despertar el deseo”.
Michel Eyquem de la Montaigne