Sumisión.
Te arrastras ante el brillo del poder
y sí, eres capaz de ser amable
y tu irónico rostro se hace afable
mas tus ojos no brillan de querer.
Aún recuerdo el desprecio del ayer
hojarasca rompías con tu sable
y pequeña y frágil, deleznable
apartabas mi ansia se mujer.
Hoy requieres bogar por mi deriva
y te llegas a mí, mirada esquiva
pidiéndome la ruta más ligera.
Ironía de destino que te lleva
por sus vueltas y ahora te subleva
esperar que aún ahora yo te quiera.
Mas no te quiero ya
pero igual que a cualquiera que lo pida
yo te abriré la senda más lucida.
2 de Marzo de 2007.
Luciana Rubio.