
ORIÓN DE PANTHOSEAS
Antonio Justel
Antonio Justel (1943) conocido con el seudónimo Orión de Panthoseas. Abogado. Natural de Vecilla de la Polvorosa [Zamora] y actualmente residente en Castro Urdiales [Cantabria] España. Cofundador en 1977 del “Grupo 4 de Poesía” en el ámbito de la Asociación Artística Vizcaína, de extraordinaria importancia en Bilbao. Su poesía comienza a aparecer con el libro “Veintitrés voces para un poema” CLA Bilbao 1976, para continuar en: Antología Club Internacional de Escritores, Madrid 1981; “Los siete rostros del amor” Madrid 1988; Antología Poética General, de Carlos Murciano y Carlos María Maínez, Madrid 1990; en 1995, y en SE-uba Ediciones, es publicado su libro “Yosel”, y en 1996, con el libro “Del agua y del fuego” obtiene el Premio Nervión de Poesía, convocado por la Sociedad El Sitio de Bilbao. A los libros anteriores han de añadirse los siguientes: “Épica y lírica del dolor”, Fenicia [poemas de amor], “Libro de Ahab” y “Versos de las imperfecciones”. En la actualidad comparte poesía, relato y novela. Su obra poética fundamental puede ser examinada tanto a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes como de su Blog personal: http://www.oriondepanthoseas.com
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Selección de Poemas
Se trae aquí una muestra de su quehacer poético, estructurada sobre los siguientes libros: “Yosel”; “Del agua y del fuego”; “Épica y lírica del dolor”; “Fenicia [poemas de amor]; “Libro de Ahab” y “Versos de las imperfecciones”
POEMAS DE “Y O S E L”
[ 3 poemas)]
OTOÑO EN EL BOSQUE
... tras el vuelo sublime de sus sangres
el bosque suena herido;
¿ será el rumor de la vida que huye
o el aliento con que brota en las hojas
la luz que queda ?
¿ también esto es el año ? ¿ tanto había ?
... ya veis, me asombra y asusta la belleza porque no la conozco,
¿ cómo si no esta extraña forma de aventar la labor del tiempo
y este resplandor que bajo el cielo se abre ?
... pero, a pesar del miedo y del asombro,
¿ no huele el aire a ternura acaso, a fe, a renovación y a no estar solos ?
... ¿ y no habrá oculto un dios, o una alegría extraordinaria,
pues que vivo y en los atrios hondos de mi alma canto y voy cantando ?
SOL DE DICIEMBRE
… aquí no me toquéis;
no;
aquí no:
... bajo el son del mundo dejadme este verdor crecer
y que sigan la sal,
y la tarde;
… no, no; aquí no me toquéis, que tengo que aguardar
a la flor del almendro;
... para ser de manzana no hacen falta diciembres,
ni martirios, ni borrascas, ni altares;
... pero ser de hombre, ay de mí,
significa que he de encontrar la fuente
y, bebiendo, acallar los rumores del agua
y la flor que persigo;
… no, no;
aquí no me toquéis.
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POEMAS DE “DEL AGUA Y DEL FUEGO”
[4 poemas]
ROSAS DE AGOSTO
- … a mi casa de Vecilla de la Polvorosa;
en ella, con cariño -
... esto que estoy mirando es la casa de mi niñez;
[... bien adentro, escuchando, se oyen melodías que viajan
de un lado a otro reverberando y tocando las cosas,
acercándolas, descubriendo su rostro que fue, por un instante]
... éramos muchos en los días hermanos de los días
y mucha la labor, y el bálago, las vueltas de trillo y la nieve
en diciembre; vivíamos aquí, en el cuarto aquél nos reuníamos;
[... y qué cosas pasan; inexorablemente sobreviene la ruina
y el polvo se acumula; como la razón, si es que llega a comprenderse
alguna vez este quebrar, este despiece, esta desolación que a jirones se agolpa
y tunde la memoria]
... ríos de vida me devuelven seres y años con que fui feliz
y los mismos ríos me los llevan;
acuden gorriones al declinar la tarde y cuando el patio ensombrece
ensombrecen las rosas;
... pienso en ellas, y ya no puedo verlas.
HABLAR DE AMOR
... para hablar de amor,
ay de mí, qué diré,
si todas las acequias y arboledas del corazón me piden agua pura
y no tengo un manantial que intimide
a la muerte;
... para hablar de amor,
cómo, cómo abrir la aflicción que soy
y lograr que salga y vuele la sangre en alegría;
... oh, qué diré,
si tan sólo he roto este intento mío por saber
y ríos y fuegos, y todo ser y firmamento, y toda luz, todo,
se anonada y calla.
... entonces qué, qué diré.
DESCUBRIR LAS COSAS
... amigos míos, si no tragáis carros y carretas, si no vivís
el dolor de la revolución del corazón y la razón,
si no sentís pasar el tiempo y la desgracia y los resistís como a la muerte
e ignoráis al final que ya no sois quienes erais…
entonces ¿ de qué estamos hablando, de qué albor, de qué fragancia,
decidme, de qué tiempo o alegría ?
… porque hace poco ruido la sabiduría al tocarnos:
su canto es hondo, y sólo en silencio abrigan
sus pasos y sus lumbres;
... amigos, no creáis, pues, en historias de desaparecidos,
no en la luz aparente ni en la paz aparente;
he de deciros que no hay atajos ni atraques imprevistos,
y que no, y nunca, ha habido mayor insidia que el don sin más
de deudas abolidas;
... ineludiblemente habremos de entrar y asumir cada horror y desastre,
y luego, para poder vivir, abrir el corazón y rememorar las cosas.
DISCURSO ÍNTIMO PARA MI PADRE
... tu cuerpo, padre, es una piedra en el campo aquél,
detrás del río;
no sé aún cómo llegó allí,
no sé;
... después de tantos años acarreando soles y lunas,
aupando de la tierra las terribles lágrimas que produce la oscuridad,
no tuve, padre, un rato de juventud con que pronunciar
y estrechar con pasión tu nombre; yo no sabía
que un muchacho con el cuerpo de mimbre
tenía que parar, hablar con su padre y darle forma, crearlo;
... y ahora ¿ cómo llegar a ti ? ¿ cómo sacar constelaciones
y lumbres vivas del corazón y tocar tus manos y que lo sepas ?
... este oficio de vivir no nos dio para mucho;
pero, al menos, nos queda esta prenda serena de dolor,
la que acompaña siempre a los silencios duros, y graves,
como el que ahora tengo.
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POEMAS DE FENICIA [poemas de amor]
[3 poemas]
BAJO LA TORMENTA
... como sobre racimos, la luz se posa y enciende por tus pechos
lagares y vendimias ; mientras, la mañana arroja presagios como lanzas
y, como besos, lluvia;
… aun así, se elevan y estallan los capullos de las rosas,
¿ los oyes ?
¿ u oyes cómo acoge la tierra alborozada
los destellos de sol
y brotan amapolas y jazmines ?
... tu ardiente aliento abrasa, y es aquí donde converge el fuego con los fuegos
y en su virtud se tocan, se funden y se queman;
... nuestro silencio es puro y hondo frente al clamor terrible del cielo y de la tierra;
todo, todo es valor y, sin embargo, las gotas de lluvia nos aturden.
TESTIMONIO
¡ ... amante, amante, amante !
... he sabido de una arruga de tu rostro
y he venido
a verla y a tocarla.
¡ ... amante, amante, eres verdad humana,
humana y agradable, amante !
... tus ojos ¿ de dónde vendrán ?
... si tú me dejas, voy a guardarlos
ahora, que son tan hermosos.
CELEBRACIÓN DE LAS ROSAS
[elegía íntima]
... ahora, que sosegadamente te miro y estoy pasando las yemas de mis dedos
por los huecos sagrados de tus vértebras,
cuando acerco también los labios para seducirte y resucitarte
y al fin saber quiénes somos,
ay, me está asaltando ese instante brutal con que irrumpe el olvido;
... y con este vértigo, mientras me declaro y hago hombre por tus dunas solares, Fenicia, qué sombras y desolación esperan tras los últimos besos y la última arena, qué temblor mientras recojo por tu vientre lumbres y estrellas vivas,
y qué lóbrego, qué terrible silencio impera para que no me oigas luchar contra la verdad;
… y no sé dónde poner las hordas asesinas,
no sé dónde la luz ni donde la paz del mar;
ni tampoco esta costumbre mía de celebrar a un tiempo las rosas y la muerte,
precisamente ahora, que definitivamente sé que dejaremos de amarnos.
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POEMAS DE “ÉPICA Y LÍRICA DEL DOLOR”
[3 poemas]
SECUENCIA DE LOS DÍAS
¡ ... quién, quién no tiene memoria del temblor de una tarde
o no coge un rastro de polvo en el dedo tras la ausencia…!
el mundo es apenas un tibio cariño, una rueda infinita y un tintineo
de agua, sólo, apenas;
[todos los hombres estuvimos reunidos un día para construir una plaza viva
y la plaza se asustó, se fue, y todavía seguimos buscándola;
… porque hay quien coge un puñado de tierra y apretándolo lo entierra en la mano,
y hay quien siembra en él y, con el fuego hallado, tras restañar la locura,
construye la mañana e inicia con ella la resurrección del mar]
… los días comunes son así: cuesta andar por la mañana y llegar a los mercados,
cuesta toser, saludar, sentir la luz en la sien, escucharla;
¡ ... ah, si no instituyéramos tormentas… ! porque la mayor parte de nuestras vidas,
- lo sepamos o no - la pasamos cerrando cosas y defendiéndonos del ruido
y miedo que produce la eternidad creada;
… por dentro, mientras escribo, el viento, ululante y frío me golpea y aturde;
es mi tormenta helándome y deshelándome, la que me hace, la que aún no acierto a comprender
y tampoco a describir; por eso, por eso seguramente la temo.
CÁLMATE CORAZÓN
... paciencia, corazón ¡ tan intenso has vivido el dolor ! cálmate;
mira la luz, no se impacienta, ni tampoco el mar, y el aire llega limpio
de los montes al atardecer; respira, respira y siente, corazón; piensa en tu fuerza,
en cómo el mundo te ha increpado y en cómo has luchado y aguantado el combate;
… es verdad que el dolor se hace ingente en las urbes, que surge por entre las hiedras
de la esclavitud y excita y sacia con pasión la sangres;
quieto, pues, y no te apresures porque ambos hemos aprendido a llorar;
… nos toca ahora preservar la paciencia y aceptar con sosiego el ruido de los pájaros,
nos toca sentir y saber, corazón: por eso, por eso hemos estado huyendo
de quienes éramos.
SEGUNDA REFLEXIÓN
... sólo, sólo de esta forma: asir y besar lo fugitivo;
¿ ... te acuerdas, corazón, cuando por primera vez quisimos retener las rosas
y el agua, te acuerdas ? ¿ te acuerdas que ocurrió en el jardín del pecho y los dos,
llenos de pánico, retrocedimos ? Sé, sé bien que desde aquel instante quisimos ser hombres
y endurecer, pero ya no sé si aún soñamos con incendiar el aire o si, inermes,
dando tumbos y rugiendo, únicamente vamos cayendo como piedras;
¡ ...y es que todo, todo se torna tan frágil e inasible, tan fútil se hace…!
[... porque de pronto duelen las manos y los pies, se oyen ruidos sordos abandonando
los días y baladas tristes se escuchan por el arrabal; y por entre las acacias, dioses vencidos
se reúnen y lloran]
... pero tú y yo, corazón, dime ¿ podríamos caer tan jóvenes ? ¿ habremos de acallar el viento
y las hogueras que nos piden alzar las manos y dejarnos morir ? pues ¿ quién, quién eres tú,
quiénes somos nosotros, tú y yo ahora, corazón, es que acaso hemos dejado de ser quienes éramos ?
… siempre corrimos a la conquista del mundo, a la construcción de un sol o de una brizna
de hierba y hasta aquí hemos venido, conservando estos cuerpos de temblor acabado y de ira,
de lágrimas, de continuo y violento espanto...
... por eso te llamo a “guerras” que una vez más nos salven el alma y la vida, por eso te llamo
a arder y te propongo otra vez, oh amigo, oh mi valiente y esclarecido amigo,
el cruel quebranto de una dolorosa y prolongada resurrección.
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POEMAS DE “LIBRO DE AHAB”
[2 poemas]
DE LO QUE MOBY DIK ME GRITA EN EL COMBATE
... chaval, no te amilanes ni acojones, porque, si te acojonas,
van a caerte como buitres las hostias, tropezarás y serás roído por chinches y piojos,
verás la luz en negro y tus noches serán mil pozos plagados de ratas, de búhos y cornejas;
... chaval, si te acojonas no vas a tener salida, y con el rabo entre las patas, como un vil paria
o puta por rastrojo, vas a andar constantemente huyendo, maldiciendo y huyendo
de un lado para otro;
¿ ... y tú, eso, piraña, tú eso ... ? ¡ vamos, te conozco! sé que antes reventarás,
que te frotarás y sacarás los ojos, que inventarás molinos con espadas
y que alegremente te jugarás las manos y la vida ¿ a qué, a qué esperas ? corre y no llores;
cualquier vulgar pichambre tiene su peste que comerse: una suerte rabona y sucia que matar
y en que mirarse;
¡ ... vamos, piraña, vamos, es tu oportunidad, salta, salta sobre el mundo ahora que está
ardiendo y jódete, quémate o rómpete el espinazo y pégatelo a trozos; luego,
cuando estés bien jodido y hecho trizas - sí, he dicho bien, jodido y hecho trizas -
después, insisto, cuando pretendas levantarte y de verdad quieras llorar porque quieras vivir,
entonces, chaval, ya, ya hablaremos detenidamente; no ha llegado tu hora.
ILUMINACIÓN DE LA “NOCHE OSCURA”
... sobre semillas de amor puro crecen los brazos de mi hijo;
[oh sol amado, joya, luz y oro de mi corazón,
canta mientras los laureles crecen, mientras los pájaros se asomen
a tu resplandor, llámame] Qué otra noche oscura
podrá impedirnos este breve vuelo y estrechar los lazos
que aúnan nuestras vidas, hijo, qué otra ilusión o vendaval de nieve
podría detenernos, dime, qué otra muerte, qué otra batalla aún;
... por entre altas rendijas del aire se ve prendido el cielo; bajan por ellas
guirnaldas y ángeles, gotas vivas de fuego y lluvia caen …; pero nada,
nada imaginable puede ser comparado a la esbeltez de tu alma, nada, nada, hijo,
con la ternura infinita con que tus ojos dan vida al claro y limpio curso de la noche.
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POEMAS DE “VERSOS DE LAS IMPERECCIONES”
[1 poema]
DE LA MARCHA INFINITA HACIA LA LIBERTAD
“ ... mirad y ved bien que las cosas no duren mucho,
no siendo que se vuelvan añejas y rancias”.
... rebélate, oh ser mío, contra las viejas formas,
las viejas luces
y la vieja alegría;
sal
y resurge sobre las terminaciones íntimas,
sobre todo cuanto pueda ser tu orilla o puente,
tu ley o libertad,
pero, al fin, tu muerte;
... para hollar lo eterno deberás hender el velo de la fascinación,
el humus de la sangre y el néctar de los labios,
y con amor y ciencia instituir tu fuerza: una lanza pura, docta y fiel
con que enfrentarte a credos de hombres y de dioses y no caer,
necesitamos crear nuevos conceptos, nuevos números y nuevas geometrías;
.. haz, pues, con mis huesos un fuego pavoroso y con mi alma un río,
un mar inabarcable en llamas con que instruir y propagar la luz;
ser mío, sé valiente, no te detengas.
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